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sábado, 3 de septiembre de 2011

Final Recuerdos


Escrito por: Rosser



Nick abrió los ojos. Le dolía todo. Aún no podía creer como es que seguía vivo. Lo primero que vio al desvelarse del todo, fue a Miley, dormida en su regazo. Observó a su alrededor. Estaba en un hospital, o al menos eso parecía. Se fijó en que su torso estaba bien envenado. ¿Cuántas balas le tendrían que haber sacado?

Vió como Miley se iba despertando poco a poco, también.

-          Buenos días. – sonrió Nick.

-          Oh… - Miley abrió los ojos totalmente. Su primera reacción fue abrazarlo. – Gracias a dios que estás vivo… - lo estriñó fuerte contra ella.

-          Cuidado… - musitó Nick.

-          Lo siento… - Miley se sentó en la silla de al lado suyo, con los ojos medio en lágrimas de nuevo.

-          ¿Qué pasó?

-          Pensé que Selena te había matado… - suspiró. – Me cogió un ataque de ira y la fusilé.

Nick sonrió.

-          ¿Por qué siempre me pierdo lo más interesante? – le acarició la mejilla. – esta es mi niña…

-          Dios… pensé que te había matado… - dijo ella, intentando aguantarse las lágrimas, aun que un nudo le colapsaba la entrada de la garganta. Posó su mano encima de la de Nick, que aún cubría su mejilla. – por unos instantes pensé que casi te había perdido, que casi había perdido a la persona… - suspiró, ahogándose en sus propias palabras. – más importante de mi vida..

-          Tú pensaste que la habías perdido. Yo en cambio, lo sé. – dijo con una mirada triste. – no merezco tu perdón, te hice algo muy feo, que no merecías para nada.

Miley no supo que decir. Negó con la cabeza. Nick intentó incorporarse.

-          Joder, como me duele todo.

-          Olvidas… - le sonrió. Nick la miró. – Olvidas que tu novia es masajista…

Nick le devolvió la sonrisa. La levantó de la silla y la colocó encima de él, a pesar del dolor. Le daba igual.

-          Eso quiere decir…

-          Que ya veremos. – le calló la boca, poniendo un dedo encima sus labios. – no quita el hecho de que esté enfadada… lo que hiciste me dolió.

-          Lo sé… - le besó la mano. – pero te amo, te amo, te amo… - dijo besándola toda. – te amo, bonita… - mordió su barriga, Miley solo pudo reír.

-          Y yo a ti…

Nick alzó la vista.

-          Eso quiere decir… - repitió como antes, Miley blanqueo los ojos -
¿Sigues queriéndote casar conmigo?

Miley negó con la cabeza.

-          Esperemos un tiempo, después de todo lo que ha pasado… deberás preguntármelo dentro de unos meses más… - sonrió. – pero… no hace falta que unos papeles y un par de anillos nos unan… – se inclinó, apoyando su frente con la de Nick.

Su nariz rozó la de él, y él quiso besarla, pero Miley terminó de decir algo, algo mucho más importante, algo que hizo que le quitaran todos sus males. - … cuando hay algo en mi interior que nos une de una manera mucho más fuerte.

Nick abrió la boca. Y ahora si la besó. Fuerte, posesivo, pasional, de una manera única, de una manera que haría que los plomos de la luz se cayeran. Estaba feliz, era feliz. Feliz con ella, únicamente con ella. Entonces susurró en su oído.

-          Voy a ser papá… dios santo, voy a ser papá… - abrazó fuerte a Miley. –
No sabes lo feliz que soy, Miley... En este momento… estoy más enamorado que nunca de la mejor mujer que existe en este mundo. - Miley se rió.

-          ¿Enamorado de quién? – preguntó divertida.

-          Solo de ti, mi princesa. Eres mía, mía y de nadie más. - Miley hizo puchero. Nick sonrió. – Y yo tuyo. Única y exclusivamente tuyo, tuyo hasta que la muerte... no, ni la muerte nos separará, mi vida. Nunca.

Fin
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Bueno y a terminado lo siento por no subir antes pero no funcionaba el internet   
espero que les guste

Recuerdos: cap 25


-          Que tiernos... siento interrumpir el magnífico momento, pero debo matar a alguien. – cargó su  revolver webley. – ven aquí Miley... – dijo acariciando la carcasa de su poderosa pistola. – No te va a doler…

-          Cállate, joder. – le dijo Nick.

-          ¿O quieres que Nicky también salga herido de aquí?

Miley tragó saliva.

-          Te aseguro que si cumplo mi misión atravesando bien esa preciosa cabecita tuya, me iré de aquí sin más… y dejaré a Nicholas tranquilo… si no… primero lo mataré a él… - dijo señalando a Nick con la pistola. – y luego a ti. Que monos. Una muerte doble.

-          Te estás equivocando… - dijo Nick. – la única que saldrá perdiendo de aquí eres tú.

-          ¿Sí? ¿Por qué?

-          Por esto. – se sacó un cuchillo del cinturón y lo lanzó, clavando el pantalón de
Selena en el suelo. Seguido disparó, repasando todo el cuerpo de la mujer, como un sencillo colador. – Jódete.

El cuerpo de Selena cayó al suelo. Nick respiró honda y profundamente. Des de atrás, escuchó la voz de Miley.

-          No puedo creer que hayas hecho esto… - masculló. – acabas de matar a Selena.

Nick dejó ir su metralleta. Se giró y abrazó a Miley. Ella se dejó hacer.

-          Por ti… esto y más… y mucho más…

Miley suspiró, entrando en lloro otra vez. Se agarró al cuello de Nick, que la levantaba con ganas, energía. Amor. Y empezó a llorar.

-          Siento lo que te dije… - sollozó. – no podrías darme asco, nunca… nunca… y no podría odiarte… ni mucho menos… pero estoy enfadada, muy enfadada…

-          ¿Eso quiere decir que me darás otra oportunidad? – dijo Nick, con los ojos acuosos y mirándola, algo más contento. – te prometo que haré lo que sea… nunca, nunca volveré a cometer un error similar…

-          Nick… yo… - Miley agachó la mirada, intentando buscar la respuesta correcta. Cuando todo pasó en un momento. Vio a Selena quitándose un chaleco antibalas y levantándose, a duras penas. Había un charco de sangre debajo de ella, pero estaba viva. - ¡Nick! ¡Nick, cuidado! – dijo Miley horrorizada.

Demasiado tarde. Nick no se dignó a girarse. Cogió su metralleta, cubriendo el cuerpo de Miley. Y disparó detrás de él, sin importar la de balas que estaba recibiendo en su propio cuerpo.

-          Quédate debajo de mí, ni se te ocurra moverte. – dijo en un gruñido.
Miley sintió como su propia bata se manchaba. Como ese blanco se volvía de un rojo intenso, del color de la sangre de Nick.

-          ¡Nick! – gimoteó.

Vio como el cuerpo de él resbalaba por el suyo.

-          Mi amor… - murmuró, antes de terminar tendido frente a Miley. - Lo... lo siento...

La vista de ella se nubló. Quizás por odio, quizás por todo el cúmulo de lágrimas. No lo pensó dos veces. Ya era hora, ya era hora de dejar de ser una tonta llorona y ponerse las pilas. Cogió el subfusil de Nick. Pesaba, mucho, pero lo cargó sin ningún problema. Se puso en frente de Selena, que igual que Nick, estaba llena de sangre, tendida al suelo. Respiraba con dificultad, pero respiraba.

-          Jodida cabrona. – sonrió Selena. – Vas a morir… - levantó su pistola hacia a Miley. Pero ella pisó su brazo, haciendo que Selena gimiera de dolor.
Miley se sentó encima del cuerpo de Selena. Sonrió cínicamente.

-          No sabes lo que acabas de hacer. – masculló mientras las lágrimas recorrían sus mejillas. – Maté a tu hermana con mis propias manos. Tú vas por el mismo camino. – Apuntó la gran arma en la cabeza de Selena que intentaba resistirse. –
¿Ahora quien es la mosquita muerta? – masculló apretando el gatillo. – Nos vemos en el infierno. – y disparó, atravesando la cabeza de Selena. Y esta vez sí: muerta.

Recuerdos: cap 24



Lo hemos perdido todo, el amor se ha ido…ha ganado ella…ahora esto no es divertido… lo hemos perdido todo, el amor se ha ido… Demi le trajo una taza de tila. Miley seguía llorando, sin calmarse, con unos sollozos ahogados, de puro dolor. Nunca hubiera creído que si Nick le ponía los cuernos… se sentiría tan mal.

-          Cariño… - la tranquilizó Demi. – tomate esta tila, te relajará un poco.

Miley cogió la taza. Dio un grito, se tenía que desahogar  
Demi suspiró. No se quejó, ni se opuso. Tampoco sabía lo que se sentía, pero Miley estaba muy mal. Sentimos la magia, y esto es trágico…No pudiste contener tus manos, para ti… Siento que nuestro mundo se ha infectado… y como de alguna manera me dejaste olvidada…
Hemos visto que nuestras vidas han cambiado, cariño… me perdiste.

-          No me lo puedo creer… - una pequeña gotita salpicó en el color amarillento de la tila. Las lágrimas no paraban de caer por el rostro de ella. – le dije… que confiaba en él… y aún así…

-          Shh… cálmate… no me tienes que dar explicaciones… ha sido un *******, eso es todo… tu no mereces estar de este modo…
Demi tenía razón. Y mientras intentaba que la tila pasara por su garganta – porque tenía el estómago bien cerrado… - seguía recordando aquella canción de Christina… Ahora sé que lo sientes, y éramos cariñosos… pero elegiste la lujuria… cuando me engañaste… y te arrepentirás…, pero es demasiado tarde; ¿Cómo voy a confiar a ti otra vez?


*****

Nick daba vueltas en la cama. No había comido, no le pasaba la comida por el cuello. La almohada estaba húmeda. Era la primera vez que lloraba por una mujer. Era la primera vez que lloraba. Aún así, se había emocionado cuando Miley perdió la virginidad con él. Pero nunca había llorado así. Y se sentía mal, muy mal. Aquella jodida almohada olía a ella, a su perfume, a su pelo. Y entonces Nick se dio cuenta de lo que había hecho. Había perdido a la persona más importante de su vida.

Pero la iba a recuperar, fuera como fuera. Se levantó, dejando en esa jodida cama los recuerdos que Selena le había hecho revivir. Y esta vez, iba a enterrarlos. Para siempre.

Debía pensar dónde podría estar Miley. La conocía perfectamente para saber que su mejor amiga era Demi. Nick se dio cuenta de que frente a su casa aún estaba el coche de Selena. Se acercó. ¿No se había ido aún? No vio a nadie. Solo algo de cargamento en el asiento del copiloto. Algunas balas y cintas de armas.

-          Mier.da. – masculló Nick. – ¡Mier.da!

Se fue a toda prisa hacía su garaje, cargó con su querido subfusil con silenciador y se montó en su MTT Turbine. Poniéndose el casco a toda prisa, cogiendo los doscientos quilómetros por hora en menos de un minuto.

Un frenazo quedó marcado en el asfalto de la carretera.  Cuando Miley no podía dormir se iba a su clínica a trabajar. Aún que fuera de noche… o quizás la madrugada. Eran ya tocadas la una de la mañana. Si no estaba allí, iría directo hacia a casa de Demi. Pero sabía cuáles eran las intenciones de Selena antes de irse a Rusia. Y para nada lo permitiría. Para nada. Protegería a Miley a muerte.

Se dio cuenta de que la puerta estaba abierta. Entró sin pensárselo dos veces. El pasillo estaba oscuro. A cualquier persona normal le hubiera dado un poco de miedo entrar allí. Pero no a Nick. Cargó su subfusil, preparándolo, mientras se dirigía hacia el despacho de Miley. El único sitio donde había luz. Entró sin pensárselo dos veces. Miley estaba sentada en su escritorio, pasando algunas cosas a ordenador. Él miró a su alrededor, intentando buscar algo. Si se hubiera equivocado… Miley lo odiaría aun más…

-          ¿Qué diablos haces aquí? – dijo ella, frunciendo el ceño.

-          No son horas de trabajar, cariño. – le dijo Nick, apoyando los brazos sobre la mesa. – vine porque Selena quiere…

-          ¿Algún problema conmigo?

La voz de ella sonaba a espaldas de Nick. Miley abrió los ojos al ver que ambos iban armados. ¡Y qué armas! Eran del tamaño de su pierna… Nick se giró.

-          Demasiados, querida. – le espetó Nick.

-          No decías lo mismo esta tarde cuando justo te situabas entre mis piernas…

Un suspiro desesperado se escapó de Miley. Se levantó.

-          Oye, si tenéis que arreglar algo, arreglarlo solos. Paso de oír más burradas. –
Cogió su carpeta y esquivó su mesa, con Nick apoyado. Un disparó la sobresaltó.
Demasiado cerca, demasiado cerca de sus pies.

-          Quieta ahí. – le dijo Selena acercándose a ella. – Nick me la suda, yo a la que quiero es a ti.

-          ¿Qué? - Miley alzó una ceja.


Selena se acercó más. Nick se avanzó y se interpuso en medio de ambos.

-          Guarda las distancias, zorra. – le espetó, apuntándola con su arma.

-          No te atreverás. – se burló Miley.

-          Ponme a prueba.

Miley se situaba detrás del gran cuerpo de Nick. Se sentía protegida... pero a la vez tenía los nervios a flor de piel. En cambio, ellos dos parecían estar tranquilos.
Solo la tensión del cuerpo de Nick la sacó de dudas. Quizás él también estaba preocupado. Pero preocupado… por ella.

-          Nick… - murmuró Miley, a punto de estallar a llorar de nuevo.

-          Sh… sé que estás… muy enfadada conmigo… pero permanece detrás de mí. – colocó su mano libre, apoyándola en un muslo de Miley. Ella no hizo más que agarrar la mano de Nick, sintiéndose más segura. Estaba con ella, estaba allí, con ella… Los dedos se entrelazaron. Nick esbozó una sonrisa. – que sepas que te amo… y nunca, nunca dejaré de hacerlo… pase lo que pase.

martes, 30 de agosto de 2011

Recuerdos: cap 23


Escrito Por: Rosser



Selena se levantó de la cama. Desnuda, se volvió a vestir. Echó una mirada a Nick, semi dormido. Y desnudo, también desnudo.  Era hermoso. Pero su papel terminaba aquí, debía apartar la vista de él, seguir adelante, volver a Rusia, con la gente que le pertenecía. Pero antes… confirmarle a Donovan que Miley estaba muerta.

-          Y todo por rechazarlo… - negó con la cabeza – ese hombre está fatal. – sonrió y se terminó de colocar el ceñido jersey negro. Los leggins negros. Las botas negras.
La chaqueta negra. Más vale que hoy pase desapercibida.

Terminó de cerrar la maleta. Nick se levantó.

-          ¿Dónde vas?

-          A hacer unos cuantos recados antes de irme.

Nick bufó.

-          Que he hecho, dios mío… - se cogió del pelo. Recordando las palabras de
Miley. Confío en ti. Confío en ti, confío en ti, confío en ti…

-          Has hecho lo que deseabas. – Selena le guiñó un ojo.

-          Pero no lo que sentía. Y yo estoy enamorado de Miley.

-          Oh, me parece maravilloso, machote. Pero le acabas de poner unos cuernos…
- hizo una señal. – así de grandes. – se encendió un cigarro. – ahora si me permites…

Cogió el móvil que había colocado encima de uno de los muebles. Y se dirigió a la salida.

-          Esto queda entre tú y yo, Nicholas. Te quierooo… - dijo riéndose, y salió de esa casa.

-          Hija de puta… - masculló Nick, se levantó de mala gana vistiéndose.

Y con la peor sensación que se podía sentir en el cuerpo.

*****


Miley terminaba de recoger unos papeles del escritorio.

-          Bueno… - dijo mirando el reloj. – aun tendré tiempo de cenar con Nick. – sonrió, viendo que habían pasado tres horas y eran las nueve menos cuarto de la noche.

Mónica se asomó por su despacho.

-          Miley...

-          ¿Si?

-          Hay una chica… Melani, creo, quiere verte.

-          Ah… - Miley quedó pensativa. Selena. – dile que puede pasar… - sonrió. -
¿Le habrá pasado algo a Nick? – dijo preocupada.

Selena apareció en su despacho.

-          Hola, vida. – la saludó ella.

-          Buenas noches. – sonrió Miley. – Dime… ¿ha pasado algo con Nick?

-          Oh, sí, eso quería contarte… - se sacó el móvil… - es… una pequeña cosa que quería mostrarte…

El volumen al doce, al tope. Le dio al play. Y le enseñó el video a Miley. Ella quedó extrañada al principio. Las piernas le empezaron a temblar. Selena no dejó de formar una sonrisa en su cara. Mientras veía la expresión de Miley. Viendo a Nick. Viendola a ella misma. Y gemidos, y jadeos, y deseos entre ellos dos.
Los ojos de Miley empezaron a humedecerse.

-          No… - susurró. No sentía su cuerpo, pareció como si su alma hubiera volado
lejos y la hubiera abandonado. Una sensación de ira y de pura depresión la abrumaron. - ¡No! – masculló, aun sintiendo en su cabeza a Nick disfrutando de
Selena, haciéndoselo, mientras gemía su nombre.

Miley tiró el móvil contra la pared y se cubrió los ojos con las manos. Le ardían. De dolor, de pura ira, de todo en general.

-          Es de apenas hace una hora. – sonrió Selena. – espero que disfrutes de tu luna de miel. – se rió y se dirigió hacia la puerta. – Por el móvil, no te preocupes, ya me compraré otro… total, la tarjeta de memoria es la misma. Así lo tendré de recuerdo.

Miley se levantó. Las mejillas le ardían, las lagrimas caían por su cara. Le tiró un pote lleno de lápices y bolígrafos a Selena.

-          ¡Eres una pedazo de puta! ¡Sal! ¡Sal y no vuelvas! ¡Muérete! – le gritó.

Selena solo se divirtió más. Se volvió a acercar a ella. Con intención de vacilarla, quizás pegarla y todo si se le venía en cara.

-          ¿Qué dices? ¿Una puta? – sonrió. – Quizás, pero bien que he disfrutado de tu querido y ‘enamorado’ Nick. – fue a colocar una mano en el mentón de Miley.

-          Saca tus manos de mí. – dijo ella. Selena sintió como en su vientre, algo apretaba.

-          Oh, nunca pensé que la mosquita muerta de Miley Cyrus fuera a llevar un arma encima. Me sorprendes.

-          Quizás fuera la única idea buena que tuvo el capullo de Nick. Ahora vete si no quieres que te atraviese el cráneo con una bala, zorra. – Selena tardó en quitarle las manos de encima. -¡Que te vayas! – cargó el revólver y apretó más la boquilla de la pistola contra su abdomen. Selena al fin la dejó ir.

-          Que te vaya bien. – hizo una señal con el brazo y desapareció por la puerta.
Mientras que el mundo de Miley se derrumbaba en mil pedazos.


*****


Miley entró a casa.  Sin hacer ruido, cogió la maleta que horas antes había dejado. Sin coger nada más, allí llevaba un buen equipaje. La volvió a arrastrar hasta la salida. Deseó que Nick no estuviera, o que simplemente no se enterara de que estaba allí. Pero las luces se encendieron. Y él apareció por el corredor, en frente de ella.

-          Hola… - dijo él, esbozando una triste sonrisa.

Miley no sonrió. No. Nunca. Le dolió mirarlo y las imágenes pasaron otra vez por su cabeza, como una jodida diapositiva. Ella solo abrió la puerta de entrada y se dispuso a salir.

-          ¿Dónde vas? – Nick bajó el peldaño que había en la entrada, justo con una pequeña alfombrilla. Cogió a Miley. Por el brazo.

-          Ni te atrevas a tocarme. – masculló ella, girándose y mirándolo, de nuevo con los ojos en lágrimas. Entonces Nick supo que lo sabía. Él la soltó, a duras penas. Su mundo también cayó, imaginándose lo peor. La estaba perdiendo. – Después de lo que has hecho, ni te atrevas, Nick. – habló decidida, a pesar de que las lágrimas correteaban por sus mejillas, ardientes. Y Nick, aun así, la encontró adorable. Era la mujer más preciosa del mundo.

-          Miley... yo…

-          Tu, ¡nada! – gritó negando. – Tu eres un gran cabrón. No sabes lo que duele… no lo sabes…

-          Puedo explicarlo…

-          ¡No hay nada que explicar! – gimoteó, dejando que más lágrimas mojaran su cara. – el video lo dice todo.

-          ¿Qué video? – musitó Nick.

-          Selena los ha grabado.

-          Hija de puta…

-          Si, hija de puta, pero si no fuera por ella apuesto a que no me enteraría, al menos no por ti.

Nick intentó abrazarla.

-          No te acerques. Ni me hables, ni me sonrías. Ni me llames. Me voy. No me busques, olvídate de mí.

-          No puedes pedirme eso. – Los ojos de Nick se humedecieron, empezando a difuminar su vista, una fina capa de lágrimas también.

-          Habértelo pensado antes.

-          ¡Lo siento! – le pidió. - Miley, no me dejes, ¡joder! Eres mi puta vida… te amo…

-          ¡No! - Miley se cabreó. – No me digas eso, no es cierto. Duele pensar que me engañaste, que todos esos te amo, te quiero, todos esos momentos fueron una farsa.

-          No fueron ninguna farsa… mi vida… fueron ciertos… yo… he cometido un error… pero…

-          Un error imperdonable. – dijo Miley cruzándose de brazos. – No quiero oir más, no quiero verte más, me voy.

Se giró, pero Nick la cogió, abrazándola, contra su cuerpo.  Miley intentó
oponerse, forzando, pataleando, insultándolo. Con mala gana, no de broma. La broma se había acabado. Y dolía. Nick pensó que a pesar de todas las guerras y batallas en las que había estado, nada nunca le había dolido más. Miley se rindió, llorando en su pecho.

-          Te amo, mi niña… perdóname… - dijo abrazándola.

-          Déjame, Nick… - dijo cansada. Cansada de luchar con él. No podía, dolía demasiado. Un nudo la ahogaba, algo la quemaba por dentro. – No puedo más… - se mareaba, dios, no podía seguir con esto. – Suéltame… - le pidió. Nick no hizo caso. – Por favor…

Él abrió los brazos. Miley  resbaló por la puerta y se abrazó sola, escondiendo su cara. Empezó a llorar, fuerte, con… dolor. Nick pensó que moría. Que él moría. No podía, no quería verla así, pero era por su culpa. Todo era por su culpa.

-          Miley... – le frotó una pierna. Sus lagrimas también empezaron a rodar por los parpados. Pero no se avergonzó. – ¿No… podemos…?

-          No. – sollozó Miley. – No… arreglaré nada… contigo… - lo miró por encima del brazo. Tiró los mocos hacia arriba. Y cuando se vió en condiciones de volverse a levantar, lo hizo. Parecía un zombie, no sabía muy bien lo que hacía, se dejaba llevar por sus sentimientos. Y ni dios quiera saber cuáles son sus sentimientos en este momento. Entonces lo dijo. Lo que más podía llegar a dolerle a Nick. – Me das… asco. Te odio.

Agachó la mirada, y dejó caer el anillo de compromiso, al lado de Nick. Él abrió los ojos. Se giró, cogiendo de nuevo su maleta, y se fue, cerrando la puerta detrás de ella. Nick la dejó marchar. No había nada a hacer. La había perdido.
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jajaja soy mala 
tal vez suba el jueves jejeje espero que les guste ya casi termina siiiii
de verdad grasias por sus comentarios la amo jejeje esta semana no tengo clases y comentare en sus blogs pero no mañana por que no abra luz mañana : (
y Feliz Cumpleaños Pri