— Ése está bastante bien,
Nicholas —inhaló por la nariz con tanta dignidad como pudo reunir en
medio del hambre abrumadora que ondeaba dentro de ella.— Puedes
simplemente disfrutar de tus pequeñas perversiones solo. Dios le dio una
mano al hombre y cinco dedos por una razón, sabes.
— Hmm. Yo sé. Y sé justamente lo bien que puedo hacer esos dedos
encajar en mi favorito y pequeño coñ/ito, también. Ven aquí, nena
ronroneante, déjame mostrarte.
Peligroso. Una advertencia. Su voz era como un narcótico adictivo
inundando su sistema a pesar del borde de furia que ella podía ver en su
mirada fija.
La
crema inundó su co/ño. Ella podía sentirla rezumando de su vag/ina y
suavizando sus pliegues con su espesa esencia. Mantener el
control no fue fácil de lograr. No cuando su lengua literalmente latía
por compartir su dolor con él y su vag/ina se apretaba en asentimiento.
Maldito fuera. No necesitaba esto ahora mismo.
Le serviría bien a él si ella le diese eso con lo que él seguía
tentándola. La rica potencia de la hormona sería un castigo apropiado
para los meses de excitación en los que él la había colocado.
— Nicholas. Miley. No peleen hoy —Callan la salvó de tener que
arrastrar una mordaz réplica de su mente repentinamente vacía cuando él
entró en la cocina, seguido por su esposa y el resto de los principales
de la Manada.—Pongámonos a trabajar en serio y veamos si podemos lograr
terminar cualquier cosa esta vez.
Las últimas reuniones habían sido tan improductivas como para hacer una
burla de su determinación de asegurar a los Especies un lugar en la
sociedad. No como unas especies separadas, sino como seres humanos
dignos de vivir. Ese parecía ser el debate actual emprendido entre los
círculos internos de más de un cuerpo de gobierno.
— ¿De acuerdo, qué tenemos? —Preguntó Callan cuando todos ellos se sentaron.— Miley, ¿obtuviste esas estimaciones?
— Todo —ella empujó uno de los archivos a su hermano de Manada.—
Farside hace un trabajo de construcción excelente, Callan. He indagado
cada ángulo y ellos lucen como nuestra mejor opción.
— Disiento —Nicholas hizo solamente lo que ella esperaba mientras
tomaba su lugar igualmente. Estaba en desacuerdo con todo lo que decía.—
Precisaría demasiados desconocidos en la propiedad de inmediato y
crearía un riesgo que no necesitamos. Eso los hace más que poco fiables;
les hace peligrosos.
Miley rechinó sus dientes por largos segundos antes de volverse hacia él con un gruñido.
— Construcciones Farside es una de las más respetadas firmas de
construcción en la nación. Sus edificios tienen valoraciones muy altas
por sus acabados, no contratan a subcontratistas y se aseguran de que el
trabajo es de excelente calidad de principio a fin. Decir que ellos son
poco fiables podría ser considerado difamatorio, Nicholas—Miley
terminó furiosamente.
Él estaba otra vez siendo difícil. Por alguna razón pensaba que su
trabajo en la vida era hacerle vivir un infierno aún mayor del que ya
había vivido. A este paso, ella iba a perder toda semblanza de control y
terminar por sacarle los ojos minutos antes de tratar de fo/llar al
tonto.
La
adrenalina bombeaba a través de sus venas, haciendo sus entrañas
temblar, a su vientre doblarse de necesidad. La cólera siempre lo
empeoraba. Hacía que el calor se propagara a través de su cuerpo como un
incendio que ella no tenía la esperanza de controlar.
— Cálmate, Miley. Él dijo que no confiaba ellos —Callan le recordó
mientras la mirada de ella se cerraba sobre Nicholas.— Tenemos que estar
seguros de con quién estamos negociando antes de permitirles entrar en
la propiedad. Especialmente con Cassie aquí.
Como si ella no supiera eso. Sentía como si siseara de pura frustración.
— Es una reunión —argumentó ella, volviéndose a Callan.— He reventado
mi trasero para reunir estos archivos y venir con la mejor opción para
el trabajo que tiene que ser acabado. Si él continúa derribándolos a
disparos, construiremos las malditas casas nosotros mismos.
— Lo que tendría más sentido, nena ronroneante—Nicholas disparó, con su
siempre presente sonrisa de sabiduría inclinando sus labios.
— No tenemos suficientes manos aquí y no es que ellos estén adiestrados en una maldita cosa parecida a eso.
— ¿Con qué fin desaprovechar dinero, así como también mano de obra,
cuando de fuera no necesitamos más que los materiales para hacerlo
nosotros mismos? —la irritación comenzaba a espesar la voz de Nicholas,
como si él estuviera cansándose de la continua batalla entre ellos. Lo
cual era una lástima. Él la comenzó, sus disparos y comentarios burlones
continuamente la golpeaban y estaba enfermándose con eso.
— Porque eso nos alejaría de la defensa del mismo complejo—ella se recobró rápidamente.
— Estu/pideces —él fruncía el ceño ahora, sus ojos azul oscuro
resplandeciendo.— Olvidas que quien lidera la seguridad está aquí,
gatita. Yo. Sé exactamente lo que cuesta defender este complejo en
cualquier tiempo dado. Deja a la gente hacer el trabajo. Eso fortalecerá
un sentido de responsabilidad así como también enorgullecerá en la casa
que ellos hayan tomado parte en esto.
— Pareces olvidar el hecho de que la mayor parte de esos hombres y esas
mujeres de quienes hablas necesitan una oportunidad para descansar y
recuperarse, no trabajar fuera como burros todo el día —ella plantó sus
manos sobre la mesa, gruñendo hacia él mientras pensaba en los hombres
de ojos embotados y las mujeres que habían sido rescatadas de diversos
laboratorios en los meses pasados.
— No puedes consentirlos así, Miley —él estaba casi en su cara ahora
mientras los demás observaban con interés.— Tú no vas a ayudarlos
mimándolos como si todo fuera a estar de ahora en adelante muy bien. Eso
no es así. Lo que ellos enfrentan no va a ser un infierno mucho más
seguro que esos malditos laboratorios en los que estaban si no son
cuidadosos. Tú no les puede dejar pensar que eso será así.
Miley podía sentir la sangre repentinamente bombeando a través de
sus venas, calentando sus ijares, sus pechos hormigueando en respuesta
al enfrentamiento entre ellos ahora. Una punzante embestida de
excitación apretó su vientre, casi quitando su respiración mientras la
adrenalina corría a través de su corriente sanguínea.
Nada había tan excitante como una pelea con este hombre. Normalmente lo
evitaba a cualquier coste, pero hoy… la frustración era como un animal
rabioso amenazando su autocontrol. Estaba enferma por sus ataques
velados. Enferma de morder su lengua y mantener su boca cerrada en vez
de empujarlos a ambos en algo que ella temía que lamentaría.
— Estaré condenada si los usara como mano de obra esclava, como tú
sugieres —Miley sonrió con desprecio hacia él.— Ésta no es la Edad
Media y no eres algún pequeño tirano teniendo permiso de asumir el
control.
Nicholas se sentó en su silla, sus ojos estrechándose con rabia mientras
la vigilaba. Ella podía sentir su intencionada mirada fija, casi como
una caricia sobre su cara, evaluando su respuesta. Viendo demasiado. Él
hacía eso bastante últimamente, vigilándola como un condenado bic/ho
bajo el microscopio siempre que estaban en el mismo cuarto juntos.
— De modo que les pagaremos un salario —finalmente él habló lentamente y
de manera burlona.— Nadie ha sugerido que lo hagan gratis. De todas
formas así nos evitaremos el peligro añadido que los otros traerán
dentro del complejo.
— Basta, Miley —Callan contuvo las palabras furiosas que estaban
listas para salir de sus labios. Ella quiso embestir a Nicholas con una
desesperación que hacía que sus dedos se curvaran en garras contra la
mesa.— Ambos tienen un buen argumento, pero tenemos que llegar a una
decisión esta noche.
— Buena suerte —gruñó Nicholas sarcásticamente mientras la miraba.—
Aquí la gatita parece más determinada a vernos a todos muertos por el
momento que a tener casas construidas.
Miley sintió una gota de sudor formándose en su frente mientras él
sonreía burlonamente hacia ella. Sus ojos estaban oscuros, atentos,
vigilándola estrechamente. Podía sentirlo presionándola, sabía él que lo
estaba haciendo y estaba indefensa contra el deseo de contraatacar.
Tenía que contraatacar. Tenía que mostrarle que no era débil, ni tímida.
En la base de ese pensamiento le llegó el conocimiento de que su calor
era lo que realmente estaba presionándola. El instinto. Probarle que era
lo bastante fuerte para someterlo, lo bastante fuerte como para luchar y
desafiar su fuerza, y la necesidad de hacer eso se estaba volviendo más
fuerte. Diariamente, ella podía sentir su propia agresión despertándose
en su cuerpo y eso la aterrorizaba.
— Él es irracional, Callan —ella peleó para recostarse y relajarse
mientras recorría con la mirada la cabeza de la mesa donde Callan les
vigilaba ceñudo a ambos.—El hombre es tan malditamente paranoico que tú
estarás allí golpeando las uñas en lugar de tomar decisiones para la
Manada pronto.
—
Déjalo en paz, Miley —la voz de Nicholas estaba llena de
impaciencia.—Necesito que Callan cuide a Merinus. Tú no pareces
mantenerla apartada de los problemas.
Miley se volvió hacia él, incrédula ante la acusación.
¿Repentinamente ella había pasado de mimar a las exhaustas Especies a
ser incapaz de proteger a Merinus?
— ¿Yo? —ella gruñó, agarrando la mesa con furia.—No fui la que la sacó
en la motocicleta el otro día. Ese fuiste tú. Todo lo que hice fue
ayudarle a limpiar el *beep* armario.
—Ella casi cayó de cabeza, maldición. Te dije que mantuvieras a esa
mujer fuera de los espacios cerrados. Ella está en peligro en ellos, ¿no
prestaste atención?
— ¡No soy el guardián de tu hermana! —gritó.— ¿Cómo debo adivinar el
sentido de las cosas locas que ella quiera hacer? Ella es tu maldita
hermana.
Ella
estaba de pie ahora, sus dedos señalando a través de la mesa en
acusación mientras lo confrontaba. Estaba aburrida de hacer de niñera
para alguien de ocho años que sabía más de lo que debería, así como
también de una mujer que no parecía saber como mover sus pies en un
armario.
—
Infiernos, discúlpame, pensé que ustedes dos deberían tener bastante en
común para al menos poder caminar y hablar al mismo maldito tiempo
juntas —él arrastró las palabras burlonamente.— Deberías tomar lecciones
de ella, Miley. Estando en calor de la forma en que tú lo estás,
deberías tener el sentido común para al menos prestar atención cuando
ella se vuelve del revés. Tú podrías querer aprender de eso.
Ella sintió que la sangre se iba de su rostro. La realidad se vio
invadida por la oscuridad, conociendo las profundidades de sus ojos y el
desafío chispeando allí.
— Estás loco —ella trató de encontrar la furia de momentos antes, pero
en lugar de eso apenas podía lograr respirar después del sobresalto.
Él se rió entre dientes ligeramente, aunque el sonido era burlón, lleno
de cólera mientras él se ponía de pie y la confrontaba con una sonrisa
apretada.
— ¿Lo
estoy? —le dijo.— ¿O piensas que puedes esconder alguna otra cosa de mí?
Lo siento, nena, no soy tan *beep* como pareces pensar. ¿Y quieres
saber de qué más soy consciente? —él se inclinó acercándose más, sus
manos aplastadas sobre la mesa mientras se pegaba casi nariz con nariz
con ella.
Sus
sentidos se llenaron del perfume de él. El olor de varón ardiente,
furioso envolviéndose alrededor de ella, casi asfixiándola con hambre.
— ¿Qué piensas que sabes? —ella trató de gruñir, pero su voz fue débil, cautelosa.
Ahora ella entendió el brillo de advertencia de la cólera que ardía en
sus ojos cuando ella entró en la cocina. Nicholas estaba completamente
furioso. Y ésa no era una cosa buena.
— Lo que sé —dijo con claridad brutal— es que estás en celo, Miley. Y
sé quién es tu consorte. Lo sé, porque soy yo —él se enderezó entonces,
quedándose con la mirada fija en ella, pareciendo más enojado por ese
conocimiento que por cualquier otra cosa.— Así como sé lo del bebé, la
esterilización y tu obstinación en los últimos pocos meses. Lo sé todo, y
que me condenen si tú te escaparas con todo eso ni siquiera por un solo
día más.
Podía parecer muy trillado decir
que se podía haber oído caer un alfiler, pero fue lo primero que se le
ocurrió a Miley después de escuchar el furioso anuncio de Nicholas.
Estaba de pie frente a él, observó como se contraía un músculo en su
mandíbula, las llamas que ardían en sus ojos, y escuchó el absoluto
silencio de la habitación. Había otras seis personas además de ellos.
Conmocionados, silenciosos, observando su completa humillación con
autentica sorpresa.
Respirando
con dificultad, se enfrentó al hombre que había desgarrado su corazón
tantos años antes, el hombre que había jurado sería su presa, para
terminar enterándose de que su hermano casi había hecho eso por ella.
Atrajo hacia sí toda la fuerza, el orgullo, el dolor y la determinación
que la habían ayudado a sobrevivir todos esos años. Levantó la cabeza
hasta que pudo mirarle a los ojos regiamente, asegurándose de que su
expresión fuera únicamente de arrogante indiferencia.
—
Evidentemente, no pensé que esto fuera asunto tuyo, Nicholas —dijo
inmediatamente, empujando las palabras fuera de sus labios, mientras
veía como aumentaba su cólera.— Si hubiera creído que necesitabas saber
algo, te habría informado yo. —Dirigió una mirada significativa a
Merinus antes de que su mirada regresara a Nicholas.— Sencillamente no
pensé que necesitaras saberlo.
Era
muy consciente de quién, con toda probabilidad, había vertido todos los
secretos que había luchado por mantener. Merinus quería más a su
familia que a cualquiera, a excepción de Callan y su hijo por nacer.
Los
labios de Nicholas se elevaron por encima de sus dientes con un notorio
gruñido que habría hecho sentirse orgulloso a cualquier miembro de la
raza felina.
— Adivina
de nuevo, gatita —dijo, mordiendo las palabras.— Me importa un bledo lo
que pienses que debería o no saber. Te he dado la oportunidad de venir a
mí, todo un año de oportunidades, y en vez de eso te has escondido.
Ahora puedes hacer frente a las consecuencias.
Su risa fue breve y burlona.
—
¿Que haga frente a las consecuencias? Lo siento, Nicholas, ya hice ese
viaje. Fue de lo peor. No pagaré otra vez. Ahora si me perdonas, tengo
mejores cosas que hacer. Callan puede informarme sobre lo que decidas
acerca de Construcciones Farside. En realidad me importa un bledo como
lo manejes.
—Aléjate
de mí y lo lamentarás—su advertencia, pronunciada en voz baja, detuvo el
giro que le habría permitido hacer justamente eso.
Le
recorrió con la mirada, observando la determinación en su dura
expresión, la furia que rugía en sus oscuros ojos azules. Ella le dio
permiso a sus labios para que se alzaran en una amarga sonrisa, dejando
que su mirada le recorriese fríamente.
— ¿Lo lamentaré, Nicholas? Simplemente hubiera deseado haber hecho esto la primera vez. Habría sido mi mejor apuesta.
Después
dejó que su mirada abarcara a todos los miembros de su familia. Esos
con los que ella se había criado, y los que habían entrado como
consecuencia de sus emparejamientos con sus hermanos. Fue consciente de
su incredulidad, su simpatía y su shock.
— Buenas noches, socios. Mi cuota de entretenimiento para la noche ha terminado. Tal vez pueda hacerlo mejor mañana.
La cólera ardió en ella, calentando sus mejillas, y haciéndola temblar, harta de que la observaran.
—
¿Crees que será tan fácil, Miley? —dijo Nicholas ásperamente,
latiendo en su voz la lucha por mantener el control.— ¿Crees que, aunque
sea durante un maldito minuto, te dejaré escapar de esto?
— La verdad, no creo que tengas otra opción —anduvo con paso majestuoso por el cuarto, manteniendo la cabeza en alto.
No
le importaba nada lo que pensara que podía o no podía hacer. Había
aguantado ocho años de infierno físico, de dolor emocional, de luchar
por tratar de entender por qué su cuerpo la traicionaba exigiéndola
desesperadamente su toque y rebelándose ante el contacto de cualquier
otro hombre.
Entendió
la razón de por qué no había ayudado su fortaleza emocional. Pero saber
que fue un apareamiento en vez de un antojo, una necesidad que, hasta
ahora, no había disminuido, no la había servido de nada. Callan estaba
furioso con ella por lo que le había contado sobre los problemas físicos
que había sufrido, y que se había atrevido a intentar la esterilización
para aliviar el dolor. La decepción que le había provocado la
avergonzaba más de lo que esperaba.
Cuando
dejó la cocina, escuchó la voz de su hermano riñendo con Nicholas,
mientras Merinus le defendía. Los demás, claro está, lo comentaban. No
le importaba. No habían vivido los últimos ocho años en su piel. No
habían tenido hambre sin saber de qué, ni habían ansiado un toque que no
estaba nunca allí.
Agarró la barandilla y comenzó a correr escaleras arriba. La necesidad de escapar latía en sus venas, golpeando en su corazón.
— Miley —su voz la alcanzó cuando llegó al descansillo.
Se
detuvo, las ventanas de su nariz le ardieron cuando apenas tomó aire, y
apretó los dientes luchando por no ponerse a gritar. Girándose
lentamente, miró hacia abajo, a Nicholas.
Su
cuerpo tembló hambriento. Su boca se hizo agua cuando su lengua
palpitó, con las glándulas doloridas por soltar la odiada hormona.
Bastante malo era que la volviese loca, pero sabía malditamente bien y
estaba segura de lo que pasaría si Nicholas la ingería.
La
reacción química no había sido tan fuerte en Callan y Taber como lo
había sido en sus compañeras. Si se cumpliera la norma, el sistema de
Nicholas se encontraría peor que si hubiera tomado la súper Viagra. Ese
pensamiento hizo que su co/ño llorase de necesidad. Como si fuese otro
ser con mente propia, pareció como si gritase en protesta a su negativa
de permitirle alivio.
Nicholas
era malditamente atractivo, alto y fuerte, un macho perfecto, con
fuertes músculos bien trabajados. Delgado y exudando sexualidad. Con el
cabello oscuro muy corto, y unas pestañas que oscurecieron sus mejillas
cuando la observó.
No le contestó, simplemente se quedó observándole fríamente, con los labios hambrientos.
— Estaré levantado hasta tarde. No me hagas venir a buscarte.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Catch Me Cap. 1
Cinco Meses Más Tarde
— Buenas tardes, gatita —la voz deliberadamente arrastrada de Nicholas mientras Miley entraba en la cocina, preparada para la reunión semanal en la que Callan insistía, hacía que el pelo detrás de su nuca se erizara en defensa instantánea. Esa voz arrastrada nunca indicaba una agradable conversación cuando Nicholas estaba involucrado.
No era como si cualquier conversación que ella tuviera con él fuera siempre agradable, sin embargo, se recordó a sí misma sarcásticamente. Él insistía en provocarla en cualquier oportunidad y generalmente hacía sus mejores intentos para ver simplemente lo enojada que la podía poner.
Sus ojos azules eran indiferentes, calculadores, mirándola con una mofa divertida que le hacía querer arrancarla. Esa necesidad estaba en conflicto directo con el deseo abrumador de fo/llar a ese tonto. Estaba en celo. Odiaba eso pero no tenía opción excepto admitirlo. Después de ocho largos años de dolor y miedo, ahora sabía porqué su cuerpo la traicionaba, comenzando con una abrumadora excitación y terminando con un yermo, casi agonizante dolor antes de disminuir lentamente. Por un mes, cada año, había estado entrando en calor. Y había sufrido porque su consorte ya la había tomado, ya había programado su cuerpo para no aceptar otro toque que el de él.
Si él hubiera sido uno de la Especie, ella podría haberlo entendido. Merinus y Roni habían sido marcadas por sus consortes, sus cuerpos condicionados por los fluidos hormonales que liberaban las glándulas hinchadas justo debajo de las lenguas de los hombres. Pero Miley sabía que en la única noche que ella había pasado con Nicholas sus propias glándulas hormonales no habían sido activadas. Y ella sin duda alguna no había cometido el error de besarlo desde que él había irrumpido de vuelta en su vida. No desde que había aprendido los signos del calor copulativo y había sabido más allá de una sombra de duda que Nicholas era su consorte.
Él se apoyaba negligentemente contra el mostrador de la cocina, taza en mano, su cuerpo alto, esbeltamente musculoso, relajado y tentador. Sus pantalones vaqueros hinchados en lo alto de sus muslos. Ella tragó apretadamente mientras arrastraba su mirada sobre él. Él estaba duro y listo para fo/llar. Y sólo Dios sabía justamente cuán perversamente quería que él viniera a ella. Fuerte y grueso, su pe/ne entrando en su mojado co/ño hasta que ella gritara. Casi tembló ante el pensamiento mientras sintió una corriente de calor fluyendo en ella.
— Oh, ahora hay algo interesante —su voz divertida bajó un tono mientras él obviamente notaba el traicionero color.— ¿Por qué el sonrojo, gatita? ¿Estás acalorada?
Apartándose de él rápidamente, ella fingió indiferencia mientras colocaba los archivos sobre la mesa en preparación para la llegada del resto de la Manada.
— Nicholas, estás comenzando a irritarme —le dijo serenamente sin volverse.—Tus pequeños y astutos comentarios me ponen los nervios de punta. Sigue, y te mostraré cómo pelea un Felino realmente.
Él gruñó, el sonido lleno de sarcasmo.
— Sé buena, Miley, o mandaré a nuestro pequeño ángel sobre ti. Ella te morderá, ¿recuerdas?
Cassie realmente le había gruñido el día anterior cuando Miley le había contestado bruscamente a Nicholas acerca de algo que él le dijo. La niñita era asombrosamente protectora con él.
Miley miró hacia Nicholas mientras negaba con la cabeza compasivamente. Pobre Cassie. Estaba aprendiendo tantos malos hábitos de él.
— Prometimos mantenerla alejada de ti —le dijo. Nicholas no era una buena influencia sobre la niña, eso parecía.—Vas a convertirla en un pequeño monstruo si continúas echándola a perder en la forma en que lo estás haciendo.
Él sonrió con presumida diversión.
— Combate a la pequeña muñeca en la que tú y Merinus la querrían convertir —replicó él.— Deja a la niña ser una niña, diablos. No es que ella haya tenido mucha oportunidad en los pasados dos años.
Eso no era más que la verdad. Según las informaciones de Dash Sinclair, la niñita había vivido una pesadilla de constantes ataques y huidas desesperadas mientras su madre luchaba por mantenerla segura. Ella era la primera niña de la Especie Lobo conocida concebida fuera de un tubo de ensayo, y el precio sobre su cabeza debido a eso era astronómico. Pero eso no quería decir que Nicholas tenía que convertir a una niña perfectamente dulce en algo como un pequeño marimacho.
— Ella es un niña pequeña, no un rufián —Miley se volvió contra él ceñuda.— Nicholas, la tuviste en una pelea de barro ayer. No hay excusa para eso a estas alturas del año.
Él sonrió. Una deliberada y lenta curva de sus labios mientras sus ojos cafes se llenaban de regocijo.
— Lo sé. Maldición, la chica tiene buena puntería, ¿no es así? Y no estaba frío, hacía calor como el infierno y ella estaba pasando un buen rato. Eso es todo lo que necesitaba.
Nicholas y Cassie, ambos, estuvieron cubiertos de barro de la cabeza a los dedos de los pies. En el momento en que Miley se había acercado a la puerta, recriminando a Nicholas por el desorden, una masa informe de tierra firme pegajosa había salpicado contra un lado de su cabeza. El pequeño ángel, una vez conocido como Cassie Colder, le había informado muy ferozmente que ella era un lobo y Miley una gata y si ella no era muy simpática con Nicholas entonces iba a morderla.
— Al ritmo que ella está llevando voy a tener que ponerlos a ambos una correa —le dijo acaloradamente.— Deja de alentarla. Ella es simplemente una niña.
En un segundo su expresión pasó de una risa presumida a una de intensa y oscura sexualidad.
— ¿Una correa, eh? —Su voz se volvió ronca, aterciopelada, su mirada cayendo sobre sus pechos mientras ellos se alzaban bajo la camiseta de algodón que ella llevaba puesta. Ella podía sentir sus pezones endureciéndose.— ¿Podemos incluir esposas? Tengo algunas, sabes.
El calor hizo erupción entre sus muslos. Maldito él y sus burlas. Él sólo estaba alimentando la progresión de su calor, haciendo más duro para ella luchar. E iba a insistir en empeorarlo. ¿Podía ponerse el día mejor? Se preguntó sarcástica.
— Sólo si tú eres el que está en ellas —ella retrocedió de golpe, tratando de ignorar la imagen de él encadenado a su cama, estirado bajo ella mientras se bajaba a sí misma sobre la rígida longitud de su erección. La vista era demasiada tentadora para permitírsela por mucho más tiempo.
Desafortunadamente, sus palabras cáusticas tuvieron poco efecto en él. Sus insultos raramente obtenían más que un tenue vislumbre de irritación dentro de esos ojos oscuros. Pero eso le trajo a ella la esencia de varón ardiente, excitado.
Ella podía oler su lujuria ahora, como la ráfaga de una tormenta repentina cerrándose de golpe en sus sentidos. Sus ojos brillaron intensamente, su expresión oscureciéndose con excitación. Si ella miraba más abajo, entonces sabría que la protuberancia en sus pantalones vaqueros parecería una gruesa barra acerada ansiosa por la liberación.
— Eso podría arreglarse —murmuró el en forma cálida, mientras daba un paso más cerca, su cuerpo pesado moviéndose con fluida gracia y poder masculino.— ¿Mi cuarto o el tuyo?
Ella se acercaba al orgasmo sólo por la pura intensidad de su voz. Miley sintió su co/ño inundarse con sus jugos, sintió el duro dolor de sus pezones bajo la tela de su camisa y quiso sisear de furia. ¿Por qué no podía la vida, sólo por un año, ser amable con ella? se preguntó abatida. ¿Qué había hecho para merecer esto?
— Sólo en tus sueños —ella logró arrastrar las palabras burlonas más allá de sus labios.
Él se rió ahogadamente entonces. El sonido era bajo, exaltando sus ya inflamados nervios mientras él se acercaba más. Ella no estaba a punto de retirarse. Si lo hiciese, entonces sólo la seguiría. Si él la siguiese sabría justamente lo desesperada que estaba por mantener tanta distancia como fuera posible entre ellos.
— No tienes ni idea, nena. ¿Quieres que yo te cuente un poco sobre ellos?
Él hizo una pausa ante ella, su ancho pecho a no más que unos milímetros de sus pechos. Ella luchó por mantener su respiración lenta y pareja, pero era consciente del hecho de que estaba fallando. Tal como sabía que él lo sabía. Su cabeza descendió mientras veía el pecho de ella subir más fuerte que antes de que él levantara sus pestañas, fijando su mirada en la de ella de manera sugerentemente.
— No —negó con la cabeza, tratando de apartarse de él. No necesitaba saber de sus sueños. La tentación de su toque era demasiada grande.
— Uno de mis favoritos… —él ignoró su negativa mientras movía su mano, sus nudillos subiendo ligeramente sobre el brazo de ella— es uno donde te tengo extendida sobre mi regazo, volviendo tu trasero de un vibrante rojo por fastidiarme por tanto tiempo. Tú retorciéndote y mendigando por mi po/lla cada vez que yo palmeo una de esos pequeños y redondeados cachetes. Estaría más que feliz de representarlo para ti —ofreció con toda la apariencia de considerada educación.
Ella debería estar indignada. En lugar de eso, Miley se quedó sobresaltada y lucho contra la presión de sus nalgas al pensar en sus manos cayendo sobre ellas de tal modo. Oh, sí, ella podía imaginar eso también. Demasiado bien.
— Buenas tardes, gatita —la voz deliberadamente arrastrada de Nicholas mientras Miley entraba en la cocina, preparada para la reunión semanal en la que Callan insistía, hacía que el pelo detrás de su nuca se erizara en defensa instantánea. Esa voz arrastrada nunca indicaba una agradable conversación cuando Nicholas estaba involucrado.
No era como si cualquier conversación que ella tuviera con él fuera siempre agradable, sin embargo, se recordó a sí misma sarcásticamente. Él insistía en provocarla en cualquier oportunidad y generalmente hacía sus mejores intentos para ver simplemente lo enojada que la podía poner.
Sus ojos azules eran indiferentes, calculadores, mirándola con una mofa divertida que le hacía querer arrancarla. Esa necesidad estaba en conflicto directo con el deseo abrumador de fo/llar a ese tonto. Estaba en celo. Odiaba eso pero no tenía opción excepto admitirlo. Después de ocho largos años de dolor y miedo, ahora sabía porqué su cuerpo la traicionaba, comenzando con una abrumadora excitación y terminando con un yermo, casi agonizante dolor antes de disminuir lentamente. Por un mes, cada año, había estado entrando en calor. Y había sufrido porque su consorte ya la había tomado, ya había programado su cuerpo para no aceptar otro toque que el de él.
Si él hubiera sido uno de la Especie, ella podría haberlo entendido. Merinus y Roni habían sido marcadas por sus consortes, sus cuerpos condicionados por los fluidos hormonales que liberaban las glándulas hinchadas justo debajo de las lenguas de los hombres. Pero Miley sabía que en la única noche que ella había pasado con Nicholas sus propias glándulas hormonales no habían sido activadas. Y ella sin duda alguna no había cometido el error de besarlo desde que él había irrumpido de vuelta en su vida. No desde que había aprendido los signos del calor copulativo y había sabido más allá de una sombra de duda que Nicholas era su consorte.
Él se apoyaba negligentemente contra el mostrador de la cocina, taza en mano, su cuerpo alto, esbeltamente musculoso, relajado y tentador. Sus pantalones vaqueros hinchados en lo alto de sus muslos. Ella tragó apretadamente mientras arrastraba su mirada sobre él. Él estaba duro y listo para fo/llar. Y sólo Dios sabía justamente cuán perversamente quería que él viniera a ella. Fuerte y grueso, su pe/ne entrando en su mojado co/ño hasta que ella gritara. Casi tembló ante el pensamiento mientras sintió una corriente de calor fluyendo en ella.
— Oh, ahora hay algo interesante —su voz divertida bajó un tono mientras él obviamente notaba el traicionero color.— ¿Por qué el sonrojo, gatita? ¿Estás acalorada?
Apartándose de él rápidamente, ella fingió indiferencia mientras colocaba los archivos sobre la mesa en preparación para la llegada del resto de la Manada.
— Nicholas, estás comenzando a irritarme —le dijo serenamente sin volverse.—Tus pequeños y astutos comentarios me ponen los nervios de punta. Sigue, y te mostraré cómo pelea un Felino realmente.
Él gruñó, el sonido lleno de sarcasmo.
— Sé buena, Miley, o mandaré a nuestro pequeño ángel sobre ti. Ella te morderá, ¿recuerdas?
Cassie realmente le había gruñido el día anterior cuando Miley le había contestado bruscamente a Nicholas acerca de algo que él le dijo. La niñita era asombrosamente protectora con él.
Miley miró hacia Nicholas mientras negaba con la cabeza compasivamente. Pobre Cassie. Estaba aprendiendo tantos malos hábitos de él.
— Prometimos mantenerla alejada de ti —le dijo. Nicholas no era una buena influencia sobre la niña, eso parecía.—Vas a convertirla en un pequeño monstruo si continúas echándola a perder en la forma en que lo estás haciendo.
Él sonrió con presumida diversión.
— Combate a la pequeña muñeca en la que tú y Merinus la querrían convertir —replicó él.— Deja a la niña ser una niña, diablos. No es que ella haya tenido mucha oportunidad en los pasados dos años.
Eso no era más que la verdad. Según las informaciones de Dash Sinclair, la niñita había vivido una pesadilla de constantes ataques y huidas desesperadas mientras su madre luchaba por mantenerla segura. Ella era la primera niña de la Especie Lobo conocida concebida fuera de un tubo de ensayo, y el precio sobre su cabeza debido a eso era astronómico. Pero eso no quería decir que Nicholas tenía que convertir a una niña perfectamente dulce en algo como un pequeño marimacho.
— Ella es un niña pequeña, no un rufián —Miley se volvió contra él ceñuda.— Nicholas, la tuviste en una pelea de barro ayer. No hay excusa para eso a estas alturas del año.
Él sonrió. Una deliberada y lenta curva de sus labios mientras sus ojos cafes se llenaban de regocijo.
— Lo sé. Maldición, la chica tiene buena puntería, ¿no es así? Y no estaba frío, hacía calor como el infierno y ella estaba pasando un buen rato. Eso es todo lo que necesitaba.
Nicholas y Cassie, ambos, estuvieron cubiertos de barro de la cabeza a los dedos de los pies. En el momento en que Miley se había acercado a la puerta, recriminando a Nicholas por el desorden, una masa informe de tierra firme pegajosa había salpicado contra un lado de su cabeza. El pequeño ángel, una vez conocido como Cassie Colder, le había informado muy ferozmente que ella era un lobo y Miley una gata y si ella no era muy simpática con Nicholas entonces iba a morderla.
— Al ritmo que ella está llevando voy a tener que ponerlos a ambos una correa —le dijo acaloradamente.— Deja de alentarla. Ella es simplemente una niña.
En un segundo su expresión pasó de una risa presumida a una de intensa y oscura sexualidad.
— ¿Una correa, eh? —Su voz se volvió ronca, aterciopelada, su mirada cayendo sobre sus pechos mientras ellos se alzaban bajo la camiseta de algodón que ella llevaba puesta. Ella podía sentir sus pezones endureciéndose.— ¿Podemos incluir esposas? Tengo algunas, sabes.
El calor hizo erupción entre sus muslos. Maldito él y sus burlas. Él sólo estaba alimentando la progresión de su calor, haciendo más duro para ella luchar. E iba a insistir en empeorarlo. ¿Podía ponerse el día mejor? Se preguntó sarcástica.
— Sólo si tú eres el que está en ellas —ella retrocedió de golpe, tratando de ignorar la imagen de él encadenado a su cama, estirado bajo ella mientras se bajaba a sí misma sobre la rígida longitud de su erección. La vista era demasiada tentadora para permitírsela por mucho más tiempo.
Desafortunadamente, sus palabras cáusticas tuvieron poco efecto en él. Sus insultos raramente obtenían más que un tenue vislumbre de irritación dentro de esos ojos oscuros. Pero eso le trajo a ella la esencia de varón ardiente, excitado.
Ella podía oler su lujuria ahora, como la ráfaga de una tormenta repentina cerrándose de golpe en sus sentidos. Sus ojos brillaron intensamente, su expresión oscureciéndose con excitación. Si ella miraba más abajo, entonces sabría que la protuberancia en sus pantalones vaqueros parecería una gruesa barra acerada ansiosa por la liberación.
— Eso podría arreglarse —murmuró el en forma cálida, mientras daba un paso más cerca, su cuerpo pesado moviéndose con fluida gracia y poder masculino.— ¿Mi cuarto o el tuyo?
Ella se acercaba al orgasmo sólo por la pura intensidad de su voz. Miley sintió su co/ño inundarse con sus jugos, sintió el duro dolor de sus pezones bajo la tela de su camisa y quiso sisear de furia. ¿Por qué no podía la vida, sólo por un año, ser amable con ella? se preguntó abatida. ¿Qué había hecho para merecer esto?
— Sólo en tus sueños —ella logró arrastrar las palabras burlonas más allá de sus labios.
Él se rió ahogadamente entonces. El sonido era bajo, exaltando sus ya inflamados nervios mientras él se acercaba más. Ella no estaba a punto de retirarse. Si lo hiciese, entonces sólo la seguiría. Si él la siguiese sabría justamente lo desesperada que estaba por mantener tanta distancia como fuera posible entre ellos.
— No tienes ni idea, nena. ¿Quieres que yo te cuente un poco sobre ellos?
Él hizo una pausa ante ella, su ancho pecho a no más que unos milímetros de sus pechos. Ella luchó por mantener su respiración lenta y pareja, pero era consciente del hecho de que estaba fallando. Tal como sabía que él lo sabía. Su cabeza descendió mientras veía el pecho de ella subir más fuerte que antes de que él levantara sus pestañas, fijando su mirada en la de ella de manera sugerentemente.
— No —negó con la cabeza, tratando de apartarse de él. No necesitaba saber de sus sueños. La tentación de su toque era demasiada grande.
— Uno de mis favoritos… —él ignoró su negativa mientras movía su mano, sus nudillos subiendo ligeramente sobre el brazo de ella— es uno donde te tengo extendida sobre mi regazo, volviendo tu trasero de un vibrante rojo por fastidiarme por tanto tiempo. Tú retorciéndote y mendigando por mi po/lla cada vez que yo palmeo una de esos pequeños y redondeados cachetes. Estaría más que feliz de representarlo para ti —ofreció con toda la apariencia de considerada educación.
Ella debería estar indignada. En lugar de eso, Miley se quedó sobresaltada y lucho contra la presión de sus nalgas al pensar en sus manos cayendo sobre ellas de tal modo. Oh, sí, ella podía imaginar eso también. Demasiado bien.
Catch Me: Prologo
Miley estaba en las sombras del motel en silencio, observando con cuidado, entrecerrando sus ojos cuando los nueve hombres se separaron y fueron a sus respectivas habitaciones. Estaban furiosos, pero sólo uno de ellos exudaba peligro. Ella los había visto en el aeropuerto después de dejar al Doc en la casa de seguridad, luego los había seguido al motel y había visto como se registraron.
Nicholas no se parecía a Merinus de ningún modo. Él tenía el cabello más oscuro, color casi negro, ojos intensos, fríos azules. Su mandíbula fuerte y pómulos altos daban una pista de su ascendencia nativa americana, su cuerpo duro, lleno de gracia, insinuaba el extenso entrenamiento militar. Ella conocía esa mirada, el modo en que el asesino se movía. Ella había crecido entre ellos, había sido violada por ellos más de una vez. Pero a éste, ella lo conocía personalmente.
Este hombre había traído su placer. A pesar de sus súplicas, a pesar de sus deseos de lo contrario, él la había tomado bajo el ojo insensible de una cámara, llevándola de un clímax a otro, su lujuria igualada por la suya, y la suya por su toque.
¿Esto sólo había sido hacía siete años? Dulce cielo, aquella noche la atormentó siempre, incluso ahora, como si hubiera pasado sólo ayer. El soldado oscuro que había jurado ayudarla y rescatarla. Él había venido, sosteniendo la libertad en una mano, su corazón en la otra, y había pasado la noche enseñándole los placeres del cuerpo a la mujer. Cuando se marchó, nunca volvió. Pero los doctores si. Con el vídeo, vinieron las risas, las burlas de las cosas que Nicholas Tyler le había hecho, lo que ella le había hecho, todo en nombre de la ciencia. La violación no la había fecundado. Ellos se preguntaban si el placer lo haría.
Sus manos se apretaron en puños de rabia cuando el salió fuera de su cuarto, perezosamente terminando un cigarrillo que había encendido momentos antes. Ella quiso matarlo ahora. Había jurado que lo mataría si alguna vez lo encontraba. Había jurado que él pagaría cada momento de dolor que ella sufrió todos aquellos años. Había jurado que él pagaría por mentirle, y por hacerlo tan fácilmente sin su conocimiento. Él la había traicionado, tal como había traicionado a su hermana.
Su expresión se endureció cuando la última puerta finalmente se cerró y quedo a solas con ella.
— ¿Dónde está Merinus? —Su voz era salvaje, pulsando con una furia que envió un resquicio de inquietud a su cuerpo.—¿Y por qué demonios no nos encontramos en el aeropuerto como lo prometieron?
— Tengo una pregunta mejor —le contestó desde la seguridad de las sombras.—¿Por qué un hermano traicionaría a la hermana que él jura amar en lugar de llegar con la ayuda prometida?
Él giró despacio, casualmente, hasta que la enfrentó. Ella vio la dureza en su expresión y la sorpresa.
— ¿De qué diablos está usted hablando?
— Un equipo entero de soldados barrió la casa de Callan. Una docena de hombres. Todo lo que sé seguro es que ellos no los atraparon. Pero sé que ellos la quieren. Ellos saben sobre ella.
— ¿Saben qué, por Dios? —Él pasó sus dedos por su cabello, su voz era tranquila, pero a un paso de la furia.— ¿Por qué demonios ellos atacarían ahora?
— Ellos saben que su hermana es la compañera de Callan —le dijo con cuidado.—Tal como usted debe saberlo.
¿Lo sabía él? Ella miró su cara pálida alarmada, sus ojos azules abiertos con sorpresa.
— ¿Aquel bastardo la tocó? —Mordió entre dientes.
— No —habló ella arrastrando las palabras burlonamente.— Él se emparejó con ella. ¿Seguramente usted recuerda el concepto? Y ahora el Consejo no se preocupa de si el está vivo o muerto. Ellos quieren a la mujer y cualquier niño que ella pudiera llevar. Pero usted ya sabía eso, ¿no señor Tyler? ¿Por qué atacarían ellos sólo unas horas después de que ella se comunicara con usted?
Él sacudió su cabeza despacio.
— Nunca traicioné a mi hermana. No lo haría. —Su voz envió una frialdad sobre su espina dorsal.
Miley frunció el ceño.
— Vine para matarlo, Nicholas Tyler —le dijo con cuidado.
Él no pareció sorprendido ahora. Su boca se torció con una mueca burlona.
— Quizás usted podría retrasar su pequeño intento durante el tiempo que me tome salvar a la tonta de mi hermana —ladró.— ¿Qué es esa mie/rda del acoplamiento?
— Más tarde —contestó Miley.— Ahora no hay tiempo para explicaciones. Ahora es tiempo para que usted me diga como supo el Consejo del acoplamiento, si Merinus no se lo dijo a usted.
Y Miley estuvo casi segura de que él ciertamente no lo sabía. Él era un mentiroso, pero en este caso, decía la verdad. Sus dones habían crecido con los años, con la madurez y a fuerza de desesperación. Ella ahora podía oler una mentira como los otros podían oler la basura.
— ¿Quien es usted? —su voz chisporroteó.— Y usted va a tener que acercarse más mujer. No puedo ayudar a Merinus o Callan con tan poca información.
Suspirando, Miley dio un paso de las sombras. Ella miró sus ojos agrandarse cuando la reconoció.
— No estás muerta —susurró, parpadeando, intentando asegurarse de que ella estaba allí.
La amargura la llenó con una ola de dolor tan intenso, que amenazó con ahogarla.
— No, amor, no fui asesinada. Pero esto no significa que tenga mucho por lo que vivir.
Y Miley afrontó su pasado como nunca lo había hecho antes. Las pesadillas y esperanzas rotas se fragmentaron alrededor de ella, haciendo entrar su alma en un vacío triste, oscuro del que ella temió nunca poder escapar. Sintió la lujuria avanzar por su cuerpo, la necesidad, tal como Callan y Merinus la sentían, tronando a través de su sangre, a través de su mismo ser. Ante ella se encontraba el hombre que la había traicionado años atrás. En un laboratorio triste, frío, su cuerpo respondiendo aún sin su consentimiento, lanzándola hacia el placer a pesar de cada barrera que ella presentó contra eso. Su compañero. El padre del niño que ella había perdido. Un hombre al que había jurado matar.
Happy Birthday Destiny Hope Ray Cyrus
hoy mi pequeña princesa cumple 20 años no puedo creer lo grande que esta me parece que fue ayer cuando la vi cantando 7 Things y me enamore de ella y ahora ya tiene 20 años como pasa el tiempo por ella e conocido a muchas personas maravillosas solo queda decir Gracias Destiny Hope gracias MILEY cabio mi vida para siempre :"D
PD: se vale llorar
jueves, 11 de octubre de 2012
Nuevo Blog
holaaaa espero alguien siga leyendo esto pues les infotmo que tengo otro blog kl que estoy subiendo mas seguido porfavor siganlo http://ihopefinditnovelasniley.blogspot.com/
lunes, 20 de agosto de 2012
Happy Birthday 20th Demetria Devonne Lovato
La verdad no puedo creer que mi niña mi preciosa Demi ya tiene 20 años como a pasado el tiempo an pasado muchas cosas y ella cada día es mas fuerte :"D mi inspiración la chica linda tierna sexy la chica a la que le rompieron el corazón salio adelante ok ya no voy a llorar y solo diré GRACIAS MUCHAS GRACIAS DEMI por enseñarme que la vida es hermosa a permanecer fuerte pase lo que pase a enfrentar la realidad de la vida a enfrentar los problemas y admitirlos GRACIAS ERES LO MEJOR DE MI VIDA la chica con una sonrisa hermosa y que siempre me hace sonreír
miércoles, 15 de agosto de 2012
Prologo Secretos
Prologo
-Miley!!!Miley!!!
Escúchame!!- Nick la tomo entre sus brazos y la intento revivir –estarás bien!
– comenzó a llorara sobre su cuerpo ensangrentado, sus cabellos se confundían
con la roja sangre que cubría a ambos
Joe
estaba paralizado…como si lo fueran congelado, solo miraba fijo las
desgarradora escena de su hermana y su novio…en realidad el nunca pensó que eso
pasaría, paso tanto tiempo protegiéndola de los demás y no la protegió de ella
misma…ya sentía que su vida no valía nada
Mientras
Nick lloraba sobre ella recordó lo que le había prometido hace días
Flash
Back
-
Nick…será posible volver de la muerte? – pregunto ella con ojos brillosos
-quien
sabe…a lo mejor si…
-si
yo muero tu encontrarías una forma de regresarme?
Se
quedo callado y solo la miraba fijo
-pues…si
hubiera una forma de hacerlo lo haría…
-Gracias
era todo lo que quería escuchar –beso sus labios- yo también iría al infierno
por ti…
Fin
Flash Back
No
sabia como le cumpliría pero se había jurado a el mismo que la traeria de
vuelta
Con
detención miro su brazo izquierdo y observo unas letras marcadas…”just waiting
for you don’t forget me Nick”
-te
traeré de vuelta mi amor te lo juro…
Le
cumpliría esa promesa si tenia que enfrentarse con el mismo infierno solo para
traerla lo haría…
To be continued…
Secretos Fin
Como pude me puse de pie y Salí con sigilo de la habitación, me
agache al escuchar unas voces y me escondí debajo de una camilla que estaba en
el pasillo
Eran dos enfermeras que pasaron hablando y no se percataron
de que yo estaba ahí escondida, me puse de pies de nuevo y seguí caminado
-señorita!- pare en seco al escuchar eso- que hace usted
fuera de cama?
Gire sobre mis talones y me encontré con un señor vestido
con una bata blanca y anteojos
-ammm…yo quería tomar un poco de aire-sonreí
-
no no de ningún modo usted esta en un estado muy grave!-dijo negando con su
cabeza
-
Grave!? Usted me ve Grave??...por que yo me veo perfecta…- abrí los brazos para
que me analizara
-
Vamos vuelva a su habitación- comenzó acercarse hacia mi, mire hasta su mano
derecha y tenia una inyectadota lista para ponérmela
-te pondré esto para que duermas mejor
-aleje esa cosa de mi…-dije desafiante mientras caminaba
para atrás
El tipo seguía acercándose y yo seguía echándome para atrás
-
no te resistas…-me dijo
-
aléjate de mi!- mi espalda tropezó con la puerta del ascensor
-
solo quédate quieta…-me acorralo contra la puerta y el, me tomo por un brazo,
pero por fortuna yo era mucho mas ágil y de una sola manotada tire la aguja al
piso y lo empuje
-
que te sucede!!- dijo el tipo al ver que yo tenia la aguja en mis manos
-
lo siento pero…tengo que seguir…- me tire sobre el y le clave la aguja en el
cuello
Llame cuanto antes al ascensor mientras el tipo agonizaba de
dolor en el piso
-
lo siento de veras lo siento…- dije por ultimo y las puertas del elevador se
cerraron
Rápido marque planta baja y para mi suerte se fue directo
sin detenerse en ningún otro piso. En Planta baja no había nadie tampoco, mire
hasta la puerta y observe…afuera estaba lloviendo pero eso no impediría mi
escape. Conté hasta 3 y corrí lo mas rápido que pude hasta el escritorio de
recepción que se encontraba vacío…
-gracias dios…-agradecí por que ahí en el escritorio estaban
puestas unas llaves de un auto móvil y las tome
De nuevo conté hasta tres y me levante del suelo para que de
una sola carrera y sin mirar a los lados llegue hasta la puerta
-maldición!-estaba cerrada, cerré el puño y le pegue al
vidrio varias veces pero no funciono- ahhhhhhhh!!!- grite de impotencia había
llegado tan lejos
-usted! Deténgase ahí! – y de nuevo mire para ver quien me
gritaba y era uno de los vigilantes
-carajos…-susurre
-a donde cree que va?- me pregunto pero no le respondí-
vuelva a su piso…- me fije en la pistola que colgaba de su cintura
OK! Pasar tanto tiempo con locos me debió de quedar algo,
así que como si de verdad estuviera loca de remate me le fui encima y comencé a
arañarlo…pero solo quería quitarle el arma
-estas locaaaaa!!!- dijo el mientras detenía todos mis
rasguños, como pude logre sacar lo que quería- no me mates…-dijo casi llorando
-no lo are si me abres la puerta- dije segura mientras lo
apuntaba
El se levanto del suelo temblando y saco sus llaves, pero
sus manos estaban tan temblorosas y sudorosas que no podía encontrar la
correcta
-apresúrate!!- el se acelero mas y por fin la encontró para
abrirme la puerta de una ves por todas-gracias…-le sonreí y le di un golpe con
la pistola y este cayo al piso desmayado
Lo revise y solo cargaba un pequeño cuchillo se lo quite y
Salí corriendo de ahí…la lluvia comenzó a empaparme por completo, y apenas
podía ver hacia donde me dirigía…tome el llavero y presione el botón para
localizar el auto por medio de la alarma
-Bingo!- exclame al ver el auto llegue corriendo y con la
poca vista que tenia logre entrar dentro de el, era un “volvo” azul, introduje
la llave para encenderlo y arranque de ahí
-donde están Ashley? - le pregunte mientras sentí que ella
apareció en el asiento trasero
-en el manicomio! En el sótano apresúrate!- la mire por el
retrovisor y asentí, tenia que apresurarme era cuestión de tiempo para que los
dañaran
Pero la
Lluvia era un obstáculo, si era un desastre manejando sin
lluvia…con lluvia era una bomba de tiempo
-ten fe llegaras…-dijo esto ultimo y desapareció
Yo solo rece para que todo saliera bien…
Narra Nick
Me habían atrapado Junto con Joe, pensé que lo iba a
lograr…que no iba a permitir que ellos se salieran con la suya pero… no lo
logre, nos había encerrado en quien sabe donde
-que es esto?- dijo Joe desesperado – ay no!! Jil Saw nos
tomo de rehén?- dijo eso y se puso pálido
-por favor Joe- puse los ojos en blanco – Jil Saw no existe
-pero es que analízalo! Yo estaba durmiendo en mi casa y
derepente puff! Amanezco aquí…así pasan en las peliculas de Saw –dijo mirando a
todos lados- no te muevas o activaras algún reloj
-no entiendo como puedes ser hermano de Miley…- negué con la cabeza era tan ******* que daba lastima
-yo no soy su hermano… soy su primo- dijo sin importancia y se
pego de la pared para dejarse caer en el suelo
-te equivocas el sábado cuando volvimos del funeral ella consiguió
algo- dije imaginándomela la ultima ves que la vi conciente…ya habían pasado 3
días desde que estaba en el hospital…
-que cosa?-frunció el seño
-pues que era adoptada y que…- lo mire y le hice una mueca rara-
tu eras su hermano
Joe se quedo callado a lo mejor pensando
-por eso fue que se enfermo?- pregunto con un tono mas serio- ella
no tenia por que enterarse – negó con la cabeza
-como!? Osea que tu sabias? – abrí mis ojos todo lo que pude
-claro…por que crees que la cuido tanto, ella es mi hermanita
-vaya! Lo que uno aprende cada día…-dije con ironía
-yo no te quería decir nada pero…ahora que vamos a morir como en
la película quisiera confesarte algo…-era la primera vez que Joe era tan serio
y amable con migo- yo se todo lo que ella ve y siente…demonios, Ángeles,
muertos, fantasmas…todo –bajo la mirada – pero nunca pude ayudarla pues…tenia
miedo
-pues ahora tendrás mas cuando ella venga por nosotros-dije ya
resignado
-como sabes que vendrá si esta en el hospital!?
-pues estoy seguro de que la despertaron y ella es tan terca
vendrá no se como pero encontrara la forma…según ella esta escrito-la conocía
como la palma de mi mano
-lose…somos el señuelo- dijo preocupado-pero no la mataran la
quieren viva
Lo mire como preguntando “como sabes tanto?”
-hahahaha los oí hablar –carcajeo
-chismoso ¬¬
Duramos un rato en silencio, solo esperamos saber que harían con
nosotros
De pronto comenzó a temblar en el edificio…Miley esta cerca lo
presentía
-santa ******* que ******* es eso!- se levanto de un brinco del
suelo
-viene por nosotros – asegure, una honda de calor invadió por
completo la habitación y en todo el centro de esta una llamara de fuego salio…
-perfecto…-dijo una vos que salía de aquella ráfaga de luz- los
dos señuelos perfectos…el hermano y el amor de su vida-aquella ráfaga de luz se
fue convirtiendo en la figura de una persona
-docto Evans…-susurre al ver la imagen del doctor
-oh cierto…traigo el alma de el- respondió- si pues es mi rehén
temporal…ya sabes camuflaje
-no te saldrás con la tuya…-dijo Joe desafiante
-cállate!!!- grito el demonio y con sus poderes hizo que Joe
cayera en el piso retorciéndose de dolor, luego me miro a mi y me hizo lo mismo
-mientras mas sufran mas rápido llegara…esta conectada a ustedes
dos y si los controlo la controlo a ella…
Estaba en el manual del villano en contara todos sus planes a los
buenos?
-ella no vendrá!-dije como pude el dolor era tan horrible que no
lo soportaba
-OH…si vendrá…claro que vendrá solo mira- hizo una especie de
proyección en su mano y mostró a Miley luchando para escaparse- no tardara
mucho…
-tienes razón…- aquella voz hizo que todo en la habitación se
paralizara- no tarde mucho…
Era ella estaba empapada de pies a cabeza y tenia un cuchillo en
sus manos
-como entraste sin ser detectada!!!- dijo el furioso
Miley sonrío malvadamente y paso el cuchillo filoso por su lengua
provocando que esta sangrara…pero ella ni lo sintió
-olvidas que el infierno depende de mi…- ella se fue acercando
hasta el- tu dependes de mi…
-hahahahahaha niñita tonta yo jamás…-el tipo dejo de hablar cuando
vio que Miley puso el filo del cuchillo en su muñeca
-repítelo…-dijo ella el solo veía como el filo se afincaba en la
fina piel de ella
-crees que puedes detenernos- comenzó a reír
Y de nuevo volvió a hacernos daño a mi y a Joe…
Narra Miley
Había sacado fuerzas desde el fondo de mi corazón no permitirá que
le hicieran daño a dos de mis seres mas queridos en la tierra
La decisión estaba tomada y no había marcha atrás si esta era la
solución la haría
-me necesitan viva no?- el dejo de hacerles daño a Nick y a Joe y
me miro…abrió los ojos como platos al ver lo que iba hacer
-nooooooooooooooo!!!- grito el demonio
-los amo chicos…-fueron mis ultimas palabras y de un solo golpe
pase el cuchillo por mi cuello degollándome yo misma…
Y ahí quede, lo ultimo que recuerdo fue que caí al suelo y que el
demonio desapareció por completo, podía sentir como estaba tirada en un charco
de sangre y casi no podía respirar los vasos sanguíneos de mi cuello enviaron
sangre a mi garganta haciendo que me ahogar con ella…
Esa si que me pareció una forma muy bonita y valiente de
morir…morí por salvar a personas que amo…no podía estar mas contenta y
orgullosa
“Que mi cuerpo se
camuflaje entre los mantos sagrados de la muerte, que mi sangre corra a través
de mi cuerpo, permitiendo así el descanso eterno para una alma atormentada como
la mía…pero nunca olviden mi rostro pues en cualquier momento volveré a
desafiar todo lo que en vida no me dejo continuar”
Poema de la muerte escrito hace dos años por Nichole
MachineFIN.
Secretos:21
Estaba dispuesta a sacrificar mi alma…y no había nada ni nadie que
me hiciera cambiar de opinión, claro… no me rendiría sin antes pelear si ellos
querían guerra, guerra tendría.
-Te amo- dijo el por ultimo para comenzar a besar mis labios
Era un suave y sutil beso, en donde nos demostrábamos que no
éramos nadie sin el otro , el soltó mis muñecas y yo lo abrace por la cintura
para asegurarme de que no se separaría de mi…mi ángel Guardián, sin duda lo era
eso y mucho mas, Nick era mi todo no seria nada sin el…lucharía por volver a
probar esos labios de caramelo que me enloquecían, lucharía por escuchar esos
te amos calidos y sinceros que me decía cada ves que estábamos juntos…no me
imaginaba una vida sin el.
-que sucede…-me pregunto luego de que lo separe de nuestro
beso repentinamente
-
no lo se siento como…-toque mi estomago, una sensación extraña corría por mi
cuerpo, levante mi rostro lentamente y mire a Nick
-
que te pasa?- se extraño por mi actitud
Nose ni cuando ni que momento …pero me tomaron del tobillo
haciendo que cayera al suelo de boca y me arrastraron hasta la puerta.
-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!! NICK
AUXILIO!!!!!!!!!!!!!!!!!-dije mientras con todas mis fuerzas me sostenía de los
umbrales de la puerta
Las luces comenzaron a prenderse y apagarse una y otra vez,
Nick me tomo por un Brazo y comenzó a Forcejear
-AHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!- lo unico que hacia era gritar y
llorar.
-que suce…-mi madre subió corriendo y se paro en seco al ver
la escena mas perturbadora de su vida- dios bendito…-dijo mientras se
persignaba
Ella veía como la nada misma me tomaba de un pies y
forcejeaba con Nick
-Déjala maldito!!-decía Nick mientras jaloneaba con toda sus
fuerzas
Sentía que me partirían en dos como a una hoja de papel, mi
madre estaba congelada en el mismo sitio en donde paro y las luces de todas la
casa no dejaban de encenderse y apagarse.
De repente y de un solo tiron de la cosa que me atrapo, hizo
que Nick me soltara y con una velocidad increíble me arrastro por todo el
pasillo.
-ahhhhhhhhhhhh!!!! Noooo dejame!!! – intentaba clavar mis
uñas en el piso dejando la marca por toda la madera.
Me arrastro hasta las escaleras y me tiro por ellas como si
fuera una bolsa de basura. Estaba aturdida ,adolorida y asustada…me arrastro
por toda la casa hasta que me metió en el Sótano y cerro la puerta con seguro…
***
Pasaron como 10 minutos y no pasaba nada, estaba sentada en
las oscuridad del sótano temblado y sollozando
-Miley! Miley estas ahí? Estas bien?- Nick comenzó a Golpear
la puerta, Me levante rápido de donde estaba y subí las escaleras para
responderle.
-Nick!!! Nick estoy aquí!!! Ayúdame!!- comencé a golpear la
puerta desesperada
-tranquila pulguita…te sacare de ahí, solo dime si estas
bien- lo escuche preocupado
-si!!! Estoy bien pero sácame de aquí pronto- quería salir
de ahí cuanto antes
-no te mu…-fue interrumpido por un Grito ahogado mío.
Me tomo de nuevo por el tobillo y me arrastro por las
escaleras hasta dejarme abajo
-Miley!!!!!!!-Nick le pegaba tan fuerte a la puerta que por
un segundo pensé que la tumbaría
-pero si aquí esta la que se hacia la fuerte…-lo escuche
hablar por fin, me tomo por el cuello y comenzó a burlarse- hahahahaha mas
fuerza tengo yo en un dedo que tu en todo tu patético cuerpo
No podía verme pero sentía que mi rostro se ponía azul por
la falta de aire
-tranquila no te matare…solo jugaremos como antes – dijo con
maldad y me arrojo asta la otra esquina de la habitación.
Caí sobre las herramientas que tenia papa guardadas y eso
provoco que todo mi cuerpo se magullara gracias a unos clavos que había ahí
-ahhhhhhhh!!!!- un grito doloroso salio de mis labios
temblorosos, pero a pesar de eso me levante del suelo
-wow...creo que te subestime-me dijo- pero tranquila esto
solo te dolerá un montón… - con sus enormes y filosas garras me araño gran
parte de mi cuerpo
Eso hizo que cayera de nuevo al suelo adolorida, ya veía
borroso y podía sentir como si parte de mi cuerpo se desprendiera…luego de eso
no sentí mas nada …
Abrí los ojos de un solo golpe, y una gran bocanada de aire salio de mi boca como si me estuviera ahogando en uno de los mares mas profundo y saliera de el de un solo brinco.
Había vistos tantas cosa, y me había pasado tantas veces que
no pude descifrar si estaba en la tierra o seguía ahí…
Mire mi alrededor todo estaba oscuro… apenas podía ver una
luz tenue que entraba por la ventana, era un poste de luz que alumbraba la calle,
así que deduje que era de noche. Toque mi cuerpo solo para estar segura de que
estaba ahí pues la ultima vez que estaba conciente sentí que me habían picado
por la mitad.
Me logre incorporar de la cama y me di cuenta de que estaba
en una habitación de hospital, mi vena del brazo izquierdo estaba transportado
suero a mi cuerpo, de verdad no sabia cuanto tiempo había estado inconciente.
-ahhhh!!- me queje del dolor cuando una punzada enorme en mi
cabeza hizo que casi me desmayara.
Mi cuerpo estaba ahí pero mi mente viajaba hasta donde ellos
quería que fuera y como en una visión pude ver a Nick Y Joe en peligro…justo
como estaba predicho
Caí de rodillas al suelo y me tome la cabeza, de pronto
comencé a sangrar por la nariz…era momento de tomar una decisión, mientras veía
como la brillante sangre caía por mis dedos…si me queda ahí como todos querían
seria el fin para todos , pero si iba y luchaba a lo mejor una esperaza podría
ocurrir
Llegue gateando hasta me tope con la puerta y me puse de
rodillas para poder girar la manija y abrir la puerta…asome solo mi cabeza para
asegurarme de que no había nadie que podía impedir mi fuga, pero nada…todo
estaba vacío
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