domingo, 13 de mayo de 2012

En su Cama Cap: 11

—¿Se va a morir Ramón?
El tono lastimero de la pregunta hizo que Miley se arrodillara y abrazara a su hija.
—Está muy enfermo —dijo con cariño.
—Como Fred.
Fred era un hámster que había desarrollado un tumor y al que había sustituido, tras una ceremonia de duelo, por un pez de colores.
—Como Fred —reconoció solemne.
—Me pondré triste —dijo Destiny, Miley la abrazó más fuerte y para cambiar de tema le propuso bañarse en la piscina.


Era un día cálido. Fueron a por las toallas, avisaron a Carlos de dónde iban a estar y bajaron a la piscina.
Destiny  era como un pez en el agua, buceaba, flotaba y nada increíblemente bien para la edad que tenía.
—¡Papá!
Miley se dio la vuelta lentamente en la dirección que indicaba Destiny y vio la alta figura de Nick caminando por el césped en dirección a la piscina.


Vestido con un albornoz negro y con una toalla colgando del hombro, parecía evidente que su intención era unirse a ellas, y Miley trató de ignorar la convulsión que experimentó en su interior. No quería sentirse así y odiaba que su cuerpo fuera tan traidor. Era terrible que le recordara constantemente el calor y la pasión que corría por sus venas y que cada día que pasaba se volvía más intenso. Por las noches era peor, sola en la cama, consciente de que estaba en una habitación al lado de la suya. ¿Dormiría él bien o permanecería despierto durante horas como ella?
«Basta», dijo una voz interior.


Una parte de ella deseaba que Nick se fuera todos los días a la ciudad a trabajar en vez de aprovechar las nuevas tecnologías para poder hacerlo desde casa, pero tenía que reconocer que era lógico que se organizara del modo que le permitiera pasar el mayor tiempo posible con su hija.


Y allí estaba, a punto de quitarse el albornoz y unirse a ellas en el agua.
Agotada, Miley apreció el respetable bañador negro. Se le aceleró el corazón al ver el musculoso cuerpo. La miró a los ojos un instante antes de que Miley volviera de nuevo su atención a Nicki.
—Papá, mira cómo nado.
Así lo hizo mientras se metía en el agua y aplaudía los esfuerzos de su hija.


Miley era consciente de lo escaso de su bañador, cortado bastante alto en las caderas y con un escote en V muy marcado entre los pechos, un poco más llenos desde el nacimiento de Destiny. ¿Se habría dado cuenta él?
«Oh, por Dios, para», se reconvino en silencio. ¿En qué estaba pensando?


La calidez de su contacto cuando la había acunado en la limusina había avivado algo dentro de ella, le había recordado vívidamente lo que habían compartido… y nunca volverían a compartir.
—Destiny es una maravilla —dijo Nick con tranquilidad—, obediente y educada. Lo has hecho muy bien con ella.
—¿Un cumplido, Nick? —lo miró desconfiada.
—¿Es tan difícil aceptar que pueda dedicarte uno?
Estaba cerca, y Miley tuvo que reprimir la casi irresistible necesidad de alejarse de él.
—Dadas las circunstancias, sí —afirmó con frialdad.
—Quizá sería lo más sabio ignorar las circunstancias —hizo una pausa cargada de significado— e intentar seguir adelante.
—Así lo estaba haciendo —dijo en tono dulce—, hasta que me arrastraste hasta aquí con amenazas —dio un par de brazadas para alejarse e ignorarlo.


Algo difícil cuando Destiny no hacía más que atraer su atención con gritos y risas cada vez que él la salpicaba o dejaba que lo atrapara.
Era bueno con ella. Amable. Jugaba con ella y se había convertido en su ídolo. «Papá» aparecía en su conversación con frecuencia.


María sirvió el té en la sala al mismo tiempo que la cena de Destiny cuya hora de acostarse se iba retrasando gradualmente para adaptarse a las costumbres locales. Donde Miley había previsto dificultades, no aparecían: Destiny se había adaptado felizmente a su nuevo modo de vida y aceptaba los cambios con sorprendente facilidad.


Era ella quien estaba teniendo problemas al ser invadida por emociones ambivalentes que hacían que su torbellino interior creciera cada día que pasaba.
—Esta noche le toca a mamá —dijo Destiny mientras Miley la llevaba a la cama y después elegía uno de los cuentos.
Nick se sentó cerca.


Era complicado abstraerse a la presencia de él y concentrarse en leer el cuento. Él estaba ahí, era una entidad física imposible de ignorar y era completamente consciente de su mirada, de su presencia dinámica.


Destiny escuchaba atenta luchando contra el sueño hasta que se le cerraron los párpados y se le acompasó la respiración. Miley cerró el libro con cuidado, recolocó la ropa de la cama, comprobó el intercomunicador y la luz de noche y se detuvo un momento en el umbral antes de cerrar la puerta.


Nick la siguió, se dieron la vuelta a la vez y se rozaron. De los labios de ella surgió una disculpa automática y se desplazó rápidamente para aumentar la distancia entre ambos mientras atravesaban el corredor que conducía a las escaleras.
—Destiny tiene mucha suerte de tenerte de madre.
—No puedo imaginarme mi vida sin ella.
—Hay una solución —dijo él mirándola mientras bajaban las escaleras.
—¿Cuál…? —se detuvo al llegar al amplio vestíbulo.
—Quédate.
—¿Contigo? —cerró los ojos y luego los abrió—. No creo.
—Es una casa grande. Vivirías de un modo envidiable y nunca tendrías que separarte de Destiny —añadió.
—Define envidiable —dijo en tono glacial.
—Una cuenta sin límite. Joyas. El vehículo que quieras. Un guardaespaldas personal. Todo lo que merece la esposa de un hombre muy rico.
—¿Crees que me importan los vestidos de diseño, los Manolos, las joyas? —hizo una pausa para recuperar el aliento—. ¿Ir a la ópera, el teatro, las recepciones benéficas, esas fiestas que son lo último? —se sentía llena de rabia, incapaz de contenerla—. ¿Vivir en esta mansión y tener tiempo para participar en comités benéficos y convertirme en la esposa ejemplar dentro y fuera del dormitorio? ¿Crees que algo de eso es importante para mí?
—¿Ni siquiera lo del dormitorio? —dijo en tono divertido.
—No —mintió.
—Entonces —su voz era peligrosamente suave—, quizá no te importaría explicarte con más detalle.


Miley alzó la barbilla y le lanzó una mirada abrasadora. Si fuera posible dar marcha atrás al reloj, recuperar el amor que habían compartido. Pero eso era imposible.
—Crees que puedes comprar cualquier cosa que quieras. Todo tiene un precio. Incluso yo. ¡Te equivocas! —sus ojos tenían un tono desvaído—. Y sobre tu sugerencia… —casi no podía hablar—. ¡Olvídate! —respiró hondo para recuperar el control—. Ni siquiera por Destiny me dejaré atrapar en un matrimonio sin amor —añadió con vehemencia.


Nick alzó burlón una ceja en silencio.
—Ya me has roto el corazón una vez —cualquier esperanza de que cicatrizara se había evaporado cuando había oído su voz y visto su imagen en el monitor del portal de su casa unas semanas antes—. De ningún modo te daré la oportunidad de que vuelvas a hacerlo.
—Ya veo que no me he explicado bien —dijo morosamente—. No sólo viviríamos bajo el mismo techo, también compartiríamos dormitorio, cama.
—A ver si te entiendo: ¿me estás ofreciendo el sexo como un extra?
—Un matrimonio normal. La posibilidad de que nuestra familia crezca.
—Perdona —estaba desbocada, no podía parar—, pero ya he experimentado tu versión de la normalidad y la aborrezco.
—¿Y nada que diga podrá convencerte de lo contrario?
Miley se irguió todo lo que pudo y lo miró de un modo que hubiera abrasado a cualquiera.
—No —dicho eso se dio la vuelta y empezó a subir las escaleras.
No le apetecía sentarse a cenar con él. Además, no tenía hambre. Prefería buscar un libro y sentarse a leer en cualquier sitio. Habría sido un buen plan si hubiera sido capaz de concentrarse en el texto.


Después de un momento, dejó el libro a un lado, encendió la televisión y buscó algo que le interesara. Un programa de cocina le pareció bien, aunque sólo sirvió para recordarle que no había cenado.
«De acuerdo», se dijo, «admítelo, estás loca por él».


Pero pensar en acceder a su proposición le pareció un insulto. No había sido ni su dinero ni su posición lo que la había atraído. Maldición, ni siquiera sabía quién era.
Las siguientes semanas pasarían deprisa y después volvería a casa con Destiny y recuperaría la normalidad.

Debió de quedarse dormida, porque se despertó sobresaltada por el sonido del llanto de una niña. Destiny. Salió corriendo y se encontró a la niña sentada en la cama en un mar de lágrimas. La abrazó.
—Corazón, ¿qué ha pasado?
Apenas había terminado de decir esas palabras cuando Nick entró por la puerta y se colocó al lado de ellas.
—¿Una pesadilla?
—Nunca le había pasado antes —dijo Miley con gesto sombrío—. Cuéntaselo a mamá, cariño. Así —murmuró suavemente—. Así está mejor.

Nick se sentó y tomó la mano de su hija para enmascarar sus sentimientos mientras Miley lo miraba con ojos tristes.
—No quiero que el bisabuelo Ramón se muera como Fred.
Nick miró de reojo a Miley y después acarició la cabeza de la niña y explicó:
—Algunas veces cuando las personas y los animales están muy enfermos y las medicinas no pueden hacer que mejoren, van a un sitio especial donde ya no sufren más.
—Como Fred.
—Sí —sonrió—, como Fred.
—Hablé con Fred cuando estaba enfermo.
—¿Cómo cuando vamos a visitar a Ramón?
—¿Podemos verlo mañana? —preguntó la niña con una mirada que taladraba el corazón.
—Por supuesto.
—¿Todos los días?
—Todos los días, te lo prometo.
—Me gusta mucho.
—Y él te quiere mucho a ti.
—Creo que voy a dormirme otra vez —dijo a su madre.

La lógica de los niños, pensó Miley mientras precedía a Nick de camino al pasillo y cerraban la puerta tras ellos. El estaba cerca… demasiado cerca y ella era plenamente consciente de cómo remarcaban sus músculos la camiseta negra y los vaqueros que se había puesto a toda prisa al oír el llanto de Destiny. ¿Seguiría durmiendo desnudo?

Trató de ignorar la imagen que se estaba componiendo en su cabeza… pero no lo consiguió. ¿Cómo era posible que deseara tanto las caricias de un hombre a quien supuestamente odiaba?

No tenía sentido que se derritiera de ese modo, que deseara tanto abrazarlo, unir su boca a la de él, saborearlo.

Nick notó la oscuridad de su mirada, el modo en que le temblaba el labio inferior… y bajó la cabeza hasta la de ella, saboreó esa dulzura que sólo ella tenía, escuchó el aliento en su garganta y empezó a explorarla suavemente hasta que ella se abrió e inclinó la cabeza para ajustarla a la de él.

Delicioso. El era delicioso. El modo en que sus manos se deslizaban por sus hombros hasta llegar a la cintura la llevó hasta un lugar más allá de lo racional e hizo que se acercara más a él. Notó su necesidad, sabiendo que era como la suya propia.
La boca de Nick se volvió sensual hasta hacerle olvidar todo y llegar a un punto donde nada importaba… excepto la necesidad de más, de mucho más.

La camiseta suelta que llevaba no suponía ninguna barrera para las manos de él cuando se colaron por debajo del tejido. Una mano agarró las nalgas mientras la otra acariciaba los pechos recorriéndolos enteros mientras el pulgar se demoraba en los pezones.
Liberó la boca de la de ella y recorrió la línea que iba desde los labios hasta la base del cuello. Un beso en el hueco de la clavícula hizo que la recorriera un estremecimiento que le hizo arquear la espalda mientras sus dedos le desabrochaban el vaquero ansioso por explorar su musculoso y cálido cuerpo.

Con un rápido movimiento le quitó la camiseta y recorrió el musculoso pecho con las yemas de los dedos hasta el ombligo para bajar después y acariciar su sexo y apretarlo ligeramente.
Nick dejó escapar un ronco quejido mientras deslizaba un brazo por detrás de las rodillas de ella y la levantaba del suelo para llevarla a su dormitorio.

Las manos febriles se deshicieron rápidamente de la ropa que les quedaba y Miley gritó cuando Nick la levantó mientras ella rodeaba su cintura con las piernas antes de que él cubriera sus pechos con la boca.

Las sensaciones irradiaban desde el sensible centro y no podía evitar gemir mientras él tomaba un pezón entre los dientes y lo apretaba ligeramente llevándola hasta un punto donde el placer casi rozaba el dolor.

Ella lo mordió en el cuello. Nick se movió ligeramente y fue bajando la parte más sensible de la anatomía de ella hasta apoyarla sobre su sexo en erección. Ahí se detuvo y ella dejó escapar un quejido de frustración.
—Ya —rogó ella en un agónico murmullo mientras enterraba los dedos en el pelo—. Por favor.
Con un movimiento suave la dejó bajar y luego la levantó y después centímetro a centímetro la fue llenando.

Oh, se sentía tan bien. Unida a él, inundada de sensaciones, de una creciente pasión y queriendo más. En ese momento, Nick se acercó a la cama y con cuidado la dejó encima de las sábanas, después empezó a recorrerla con besos, deteniéndose a saborear los pechos, bajando al vientre.

Quería que la besara en la boca, pero él tenía otra idea y Miley dejó escapar un grito cuando él bajó la cabeza y dio vibrante y erótica vida al clítoris, haciendo que le recorrieran el cuerpo espasmos de placer tan intensos que no podía evitar gritar cuando cada oleada la recorría y le llegaba hasta el alma.

Entonces, sólo entonces, entró de nuevo en ella de una sola embestida y Miley sintió como si no tuviera esqueleto, quedó tan a merced de su propio abandono que ya no sabía quién era… sólo sabía que no quería que aquel éxtasis terminara jamás mientras arqueaba el cuerpo para recibirlo una y otra vez hasta que llegaron al borde del abismo al que ambos se lanzaron en un glorioso éxtasis.

Le llevó su tiempo recuperar el aliento y volver a algo parecido a la normalidad y aguantó mientras él, con cuidado, rodó para ponerse de espaldas y la llevó con él, abrazándola y con los labios apoyados en su sien.

Fue en ese momento cuanto Nick notó la humedad en las mejillas, le acarició la cabeza y le colocó un mechón de pelo tras la oreja mientras le buscaba los llorosos ojos con la mirada.
—¿Te he hecho daño?

No confiaba en ser capaz de hablar, así que se limitó a negar con la cabeza.
Le pasó una mano por la mejilla, después le acarició los labios con los suyos con tanta ternura que las lágrimas corrieron libremente por las mejillas hasta llegar a las comisuras de los labios.

Miley no quería moverse. Se sentía como si no pudiera. En un momento, se dijo en silencio, se liberaría de sus brazos en silencio, se pondría la camiseta y volvería a su habitación, pero de momento prefería disfrutar del momento de después del sexo, del buen sexo, se corrigió mientras notaba doloridos unos músculos faltos de uso y disfrutaba de la euforia de sentirse llena.

Debía de haberse quedado dormida pensó al despertarse y sentir el calor de un cuerpo al lado, el latido de otro corazón en su espalda… y los recuerdos fueron haciéndose visibles en su mente.

No. Tenía que ser un sueño. Uno más de tantos que la asaltaban en las oscuras noches.
Pero aquello no era un sueño. Los brazos que la rodeaban eran reales. Se quedó paralizada unos interminables segundos, después intento soltarse. Los brazos se tensaron.
—No vas a ir a ningún sitio.
—Por favor —dijo con voz estrangulada y notó un beso en la nuca—. ¿Qué pasa si…?
—¿Destiny?
Oh, Dios, Destiny, ¿en qué estaba pensando?
«Sé sincera», le dijo una voz interior, «no estabas pensando en absoluto».
—Si se levanta y no estoy allí… —dijo hasta que Nick le cubrió la boca con una mano.
—No —dijo él mientras le sujetaba el rostro con las dos manos y la besaba.
El cuerpo de él se endureció de deseo por la respuesta de ella. Con cuidado empezó a acariciarla provocando en ella una tormenta de emociones y la poseyó en un acoplamiento que superó al que acababan de compartir.


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Bien espero te aya gustado te quiero mucho y felicidades otra vez :D

6 comentarios:

  1. Aaayy!! buenisiimoo!!! Ya esperooo el siguiente con muchas ansias!! Xfis siguela pronto!!
    Beshos!!

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  2. estuvo super super!! me encanto!! siguela, me dejas en lo mas jalsjalsjal{ñsk okno .___. espero el siguiente ;)

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  3. AHORA ME ENGAÑAS DIJISTES QUE ME QUERIAS AMI NO NO YA NO NO ME SENTI NO MI CORAZON ESTA ROTO YA NO HABRA MAS SEX CAM PARA TII NOO JUM ME INDIGNO Y YA TE PROHIBO QUE TE EXITES CONMIGO ME ENGAÑAS JAM JAJA BUENO ME ENCANTO EL CAPI BUENO EL MARATON AUN QUE ME REVOLVI UN POCO POR QUE NO ENTENDI CON ESO DE QUE ALGIEN SE DESAPARECE MUCHO PERO BUENO SIGUELA PRONTO Y YA
    P.D SE QUE TE EXITO Y TE CALIENTO YA SE QUE TE MOJAS CON SOLO VERME
    P.D NO SE DE CUAL ME FUME JAJAJA

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  4. hahhahah me encanto, Jeny siguela, ni pienses dejar esta nove, hahha ok ya byee

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  5. ay dios mio !!1!!
    jeny me encanto la maraton estuvo genial pero lo k me mato fue este cap supero hot :3' lo ame aora k pasara entre ellos ahhhhhh me muuero bien muerta si no subes pronto porfis jeny sube rapido lo mas pronto posible amo tu novela siguelaaaaa porfavor gracias cuidate besos gracias
    psdt: sube pronto sino lloro ahaha ok no pero sube rapido chii???

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  6. Hola!!!! ahora te sigo!!!.... me encantan tus noves, y este cap. estuve super!!!!! espeor lo sigas pronto!.... pasa por mi blog , lee mi nove es niley y jemi ;) besos! http://valpal11.blogspot.com

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